miércoles, 9 de septiembre de 2020

" EL BOSQUE DE LA DUDA" I Parte

 


           EL BOSQUE DE LA DUDA         


                                ...Porque sólo puede existir duda donde existe                                 

una pregunta, una pregunta sólo donde existe una respuesta, y ésta, sólo donde algo puede ser dicho.

                 Ludwig Wittgenstein                                     

 

 


TODAS LAS JULIAS


         ¿Qué puedo contar de Julia De la Rúa que no cuente ella misma en sus poemas? Es una mujer apasionada por el hecho de vivir, despierta, sencilla y espontánea. Todo lo que busca es saber y, por supuesto, saberse. Sus viajes son tan cotidianos como tomar un café por la mañana, tan ricos como el mar inmenso, como la fuerza de sus ojos y la rebeldía de sus cabellos. Si mira, te destroza, te rompe en mil pedazos y te observa, te exige, te embauca y te serena. Si habla, te escucha y te contesta sin que hayas dicho una palabra. Tiene tanta fuerza que se hace difícil imaginar que zozobra y ahí está, con su Bosque de la duda, con sus claros y sombras, sus atardeceres y días, desnuda y completa. Ríe – y cuando no, sonríe - y trasmite toda la alegría de saberse viva y todo el sufrimiento que supone dolerse. Una vez que conoces a Julia, no es fácil conseguir que desaparezca de tu vida. Se adhieren a tu memoria todos los momentos que has compartido con ella.

          Julia De la Rúa es, empresaria, madre, poeta, niña, adolescente. Es toda su vida, sus altibajos, sus recuerdos, su futuro. Camina regida, moviendo su melena y, aunque no quiera impone su presencia. Propone juegos y las reglas son tan dulces y  disparatadas que has de asumirlas si quieres llegar al final. Propone  preguntas, observaciones, comentarios que apuntan directamente al centro del universo, a la dispersión total de los sentidos.

          Dejarse llevar por sus poemas es contemplar un universo de fuegos de artificio donde las palabras son las chispas de colores que bailan sirviendo de fondo las estrellas.

          Los poemas que vais a leer son eso: momentos que compartiréis con Julia y que nunca podréis olvidar.

 

 Laura Rabanaque

Filósofa

                                           

         

                                           A:  José Miguel Bernal

                                                   



                                                        ... Descubrió mis dudas

                                                      desnudo mi alma...

     



                                                      

 

LA DUDA    I Parte

 

¿Quién eres Duda?. Qué forma de alma tienes que

VIVES en mí y qué tan enconada lucha mantienes

perpetua como las nieves de la gran cima

arrasadora  como el sol de estío en el gran desierto

heladora y gélida como el gran iceberg viviente en el polo

cálida y sosegada como un atardecer después de una levísima lluvia

sutil como el velo de seda,  o las alas de las mariposas

árida y reseca, aterradora, como las tierras deshidratadas  por las sequías oscura y tentadora como la noche...

                     sublime y evocadora, como un dios desnudo.

Quién eres, dime... si aun sabiendo en mi la certeza de ser, Tú, siempre viva aleteas ante mí horadando mi Vida

                 recreándote... bamboleando alrededor de mí, cual cometa.

Quién...  y por qué Duda, anidas día a día,  en mis noches de soledades y en mis atardeceres de nostalgias y deseos, haciendo siempre necesaria una reflexión,

una mirada al mas allá de las acciones

una constante búsqueda

un infinito hilar el sentimiento

una incontrolada variedad de preguntas

un bucear sin oxigeno por el proceloso mar del amor.

Dime Duda  ¿ Eres un fin?

¿O La búsqueda necesaria para verificar y probar todos tus conocimientos?

Dime...

¿Quien soy ahora que nada doy por hecho después de haber creído habitar

en la Verdad absoluta, en el misterio del Ser, en los brazos del espíritu? Dime...

Acaso haya otras verdades,  otro ser, otros misterios, otros espíritus... otro amor

                                             ¿ Dónde?

 

                                      ... Se me asemeja la Duda, al Bosque. Ese Bosque inmenso repleto de vida misteriosa. Ese Bosque insondable, pantanoso, lúgubre a veces. Ese Bosque de grandes claros sin hojarascas, luminoso... ese Bosque de torrentes cristalinos, de alimañas o seres con alas, ese bosque que siempre es Duda porque habitarlo, vivirlo, merece respeto y casi sumisión.

La Duda,  al igual que el bosque,  te obliga a respetarla, a observarla en la distancia, a recrearse sosegadamente en esa no respuesta a las preguntas. La Duda, te hace sentir aun más la certeza ya que la muestra en su trono de grandeza absoluta, plena, poderosa.  

 

El Bosque de la Duda, con sus claros y sus misterios, su inescrutable verdad, su territorio, su franqueza, su fauna virginal, su Libertad.

El Bosque de la Duda se adueña del Ser y a la vez se une, se amiga, o se aleja en silencio en ese devenir misterioso que paraliza opciones por ser infinitas... El Bosque de la Duda maneja al Ser que perplejo se somete aun en su Certeza... El Bosque de la Duda con su gran belleza planea victorioso sin importarle nada más que la sensación,  sutil y grandiosa a la vez,  del que se siente poseedor de la Virtud.

El Bosque de la Duda,  brillante y lucido a veces, escéptico otras, valido siempre,  si te lleva a Buscar el vivir  donde habita la Verdad.

 

Desde la duda existo sin esperar más que el sosiego del alma, la paz infinita aun sabiendo que la Sabia Naturaleza puede hacerme vivir también el mal; ese mal absoluto al que estamos sometidos quizá por la  simple necesidad de crear belleza. No quisiera que mis palabras indujeran a pensar que mis sentimientos son  inconcretos o vanos, si no que  derivaran  de ese fin que es saberse asumido y respetado  así mismo. Hoy en mi presente que podría denominar él más silencioso de cuantos he vivido me someto a ese silencio que recibo del más allá tal vez por que  la Certeza solo sea Silencio.

                                               

Observo...

 

Observo los Días que pasan envueltos en sinrazones

a los que no llegan las preguntas.

Dejo que se vayan los tiempos deliberadamente

Sin hacer nada, y más tarde me muestran su tesoro.

Alcanza mi palabra la cima del ansia .

Ansia de ser eso:  Palabra

Mas la sinrazón siempre está alerta,

esperando la vaguedad de los seres que no entienden

a esa Dama llamada Soledad, encarnada en Palabra.

Pasan los vientos... soles... brumas...

      lluvias... atardeceres...    amaneceres...

en los que nada sino Dudas ocurren

Y van dejando sequías que matan mis esperanzas,

pero que a la vez, sorprendentemente las aviva.

Y aquí estoy yo sin hacer... haciendo,

en un cuerpo que no es mío

     aún siéndolo.

 

                 Es tiempo de Nada entre dudas

 

 

                    Es tiempo de Nada entre Dudas.

                    Es tiempo de VIVIR en la ausencia.

                    Ausencia de todo.

No hay nostalgias ni soledades

Ni siquiera Esperanza

Existe la exquisita quietud del espíritu vivido hasta extenuarse.

Y aunque lleguen campanas de aviso glorioso...

Ya los oídos están sordos.

¿Por qué ceder ante el Amor?

Ya él se aposenta entero, lúcido, dentro de mi razón

¿Por qué asustarse ante la Duda?

Ya ella habita en mí desde tiempos ancestrales.

¿Por qué escapar de la gloriosa libertad?

Si ya soy, su más fiel marioneta

No queda más que sumergirse en el sometimiento,

saberse asumida.

Y ser un poso en el camino del abismo vivido...

 

 

 

 

 

 

 

ES TIEMPO...

 

Tiempo de verme, sentirme, palparme, quererme...

Serme...

Es tiempo de Ser sola

Solitaria brújula que dirige su mirada sin un objetivo

             al que llegar.

Es así, quiera o no.

Basta ya de cumplir con lo correcto, con lo pactado,

con lo social...

Ya no busco querer. Hoy soy querer.

Y aunque esta Duda morbosa, haya anidado en mí

     Sé... que Soy Sola.

 

 


Turbación


Amanecer. Día. Luz.

Aquí estoy aburrida, sedienta de vida.

Llorosos mis ojos,  no de lágrimas  que corran libres

a través de los caminos insondables del rostro...

Si no que se acurrucan en la cuenca de mis ojos,

formando lagos sin fondo.

Quisiera atrapar una brizna de ¿amor?

Más sólo un gran suspiro me llena.

         ¡Espero!

Quizá sea este mi error

No ceder ante la libertad

Esa libertad     que me obliga

A Ser

 

 

¿Turbación?

 

     ...Por qué fríamente, sin pensar,

me dejo sucumbir  sin miedo

en el sentir vano y perplejo

de mi rostro...

 

    ...bamboleo por inercia

en los días y las horas,

recorriendo con mi cuerpo

cada esquina de ellos

y el más feroz vacío me atenaza

dejando inútil al sentimiento...

 

...Dónde estás corazón

aquel sufriente,

aquel mártir

aquel guerrero que amé...

 

    ... Dónde escondes el sufrir

o el embellecer mis lagrimas

o el bailar del alma

en las noches repletas de deseo

o de pasión,  aun soñada...

 

    ... Por qué ya es Todo tan pequeño

y tan grande

tan conocido

tan experimentado

tan exprimido

que respiro la angustia de conocerme tanto

que me lleva a ser:  

                     Tan Desconocida.

 

 


Incertidumbre I

 

Me pesa el alma...

el temblor de mis manos lo hace patente.

¿Por qué tanto saber en mí?

¿Por qué tanta fuerza?

Sólo quisiera ser una brizna de hierba

Y balancearme sumisa,

   Donde el viento es Libre.

 


 

 

Incertidumbre II

 

Qué impenetrable es mi rostro físico

Y qué hermético mi cuerpo...

Cuando los acaricio

Quisiera romper barreras,

Y que mis manos se introdujeran en mí

Valientes.

Se pasearan

Cual aves libres, por el fondo de mi alma de colores

Donde nada es cierto e incierto

Donde todo

Es Verdad

 

 

 

 

  ¿Incertidumbre III?

 

Quizá todo está finalizado... y ésa es mi sinrazón.

¿Acaso nuevos comienzos me esperan?

Cuántas Dudas enigmáticas

ya que me parece haber caminado eternamente

por el Universo del saber...

          ¡Duele!



Incertidumbre  IV


 

En esta cajita que es mi baño,

Me refugio de la vida, para sentir Vida.

Aquí mis manos aletean sobre el papel en blanco,

buscando la palabra, que dé sentido a mi estado...

Suspiros... penumbras... olor

a hierbas aromáticas...

Me pregunto

¿Por qué no un rincón

en la cima de una montaña?

 


 

 

Incertidumbre V

 

Creí haber perdido este vacuo vacío y:

Ahora se impone sublime con su dura carga.

¡Me pesa tanto!

El cuerpo se me hace insoportable, no lo asumo.

Caminar en la inercia del tiempo me repele

Vida...

        ¿Dónde estás?

 

 

 


 Incertidumbre VI

 

Otra vez la lucha contra la melancolía

¡Me hace ver tantas cosas!

¡Tanto mundo, humano, fluyendo!

Puedo sentir su ir y venir por los confines del planeta

Su ulular por las ciudades, pueblos, cárceles, guerras...

¿En busca de qué?

¿De dar salida a su vivir encarcelados en un cuerpo sometido

por la sociedad de los que mandan?

Si un frío helado nos borrara

          después

La luz sería honesta.

 

 

 


Julia De la Rúa.

www.aranyaeditorial.com 

 

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