martes, 15 de septiembre de 2020

EL BOSQUE DE LA DUDA - II PARTE

 


                                                Van volando mis manos... 


Van volando mis manos. Aletean suaves

           inciertas

Viven en un cuerpo ávido

Lo recorren... lo pellizcan... lo acarician...

Van volando mis manos 

 manos quemadas por la Vida

Y las yemas, almohadilladas de sus dedos,

rebotan en la áspera piel que provoca el Invierno.

Van volando mis manos hacia el incierto rostro

Incierto, por cambiante, por austero.

Van recorriendo los labios secos

los ojos atávicos

La nariz enferma

y el pelo que toca ese rostro acariciándolo

es peinado por mis manos que vuelan.

¡Ah! la Duda, otra vez voluptuosa se apodera

Impone esa Duda un rostro masculino al que quiero

En el silencio de mi vida también mis manos lo acarician

Con duda, sin duda, sin miedo.

     Van volando mis manos.....

 

 

Si pudiera...

 

¡Si pudiera!

Sometería al instante en el que vivo plenamente,

a la larga permanencia de una vida.

Pero estos instantes en los que vivo plenamente

son arrebatados por los siguientes,

que envidiosos de ellos, los destruyen

para así nacer ellos mismos.

¡Más si pudiera...!

Dejaría vivir aquellos y estos instantes

para que yo envidiosa

pudiera vivir plenamente por Siempre.

 

 


                                     Si pudiera... II

 

 

 Soledad...

¡Si pudiera robar cada instante de este ahora!

¡Poder llevar esta salvaje quietud

al mundo incierto en el que vivo!

Laderas... cielo... infinito olor a hierba

y apacentar mi alma y mi ser pequeño

con los humanos que me rodean...

y darles la ternura de mi espíritu sincero.

 


                                              Son inevitables...

 

Son inevitables las preguntas ¿acerca de qué?

           ¿De ti?

¿Pero acaso existes realmente?

¿Eres amor, o sólo deseo?

Mientras el tiempo es poseído por la duda

el tic tac sensual del amor, péndola en mi estómago,

hace que la respiración sea viva,

y que tú impávido anides en mí, con esa ternura tan tuya

tan única...

                Dime

¿Eres Verdad?

¿Es posible que llegues a poseerme desde el silencio?

¿O simplemente eres un sueño?

 


Ese tú... Esa yo...

 

Ese tú que me enseñó un día las estrellas

         Esperas.

Esa yo, que estaba allí anhelando el Universo

dejando que tu cuerpo me fuera poseyendo

         No espero.

Ese tú...

Esa yo...

vamos divagando por el camino,  por la senda

Senda de otros,  senda no nuestra.

Ese tú...

Esa yo...

que aletean nuestros cuerpos en busca

Busca de ser tú en mí

Ser yo, ¿En?

Ese tú, y tu deseo...

Esa yo, solitaria, sin nada

bebemos de algo pactado ya hace tiempo

Pacto incierto

       Pacto sereno.

 


DESEAR...

 

Desear un espacio puro,  virgen,

Sólo un pequeño espacio en mi piel

         Deseo.

Limpio, sonoro,  como tu bella voz.

Un espacio que beses, toques, palpes, chupes...

Que juegues con él...

y hagas de él, tu morada.

Un espacio rosado,  al que nadie acceda

Espacio del que sólo tú,

                  seas el dueño.

Y si quieres, un espacio donde me encarceles

Un espacio ínfimo... minúsculo

Para dártelo a ti

         Tú, que eres ¿mi...?


 

Una noche en la niebla...

 

Una noche en la niebla

Niebla humana, dejada atrás del olvido

Noche de música cubana de ¿amor? Y ¿deseo?.

Una mujer que me abraza y pide bailar conmigo.

Un beso suyo de despedida, en mi boca...

Y manos de un hombre sedientas de ser acariciadas

        y que, miedosas, sólo se insinúan con levísimas caricias.

Un medio beso a medianoche

beso de niños que esperan el uno del otro

y más tarde

       unos versos se imponen en el lecho femenino

                  lecho solitario

Versos de otro que dicen...

       Al final, la Esperanza ¡Lo sé!


Dime...

 

¿Cómo son tus labios? ¿Cómo son tus besos?

¿Y tus manos? ¿Son finas, largas?

¿Cómo es tu olor? ¿Delicado?

¿Y tus piernas? ¿Cómo son?

¿Cómo sueñas? ¿Bebes de los sueños?

¿Sonríes? ¿Besas?

         ¿A quién?

¿Y tu espalda? ¿Se eriza si la acarician?

¿ Se encorva si la maltratan?

Tus pies... ¿Cómo son? ¿Caminan doloridos?

¿Y tu lengua? ¿Cómo juega en otra boca?

Tu vello... ¿Cómo es? ¿Rizado como tu pelo negro?

Tu vida ¿Cómo es tu vida?  CUÉNTAMELA...

¿Dibujas? ¿Cocinas? ¿AMAS?

           ¿A QUIÉN?

¿Por qué eres Poeta? ¿Por qué?

¿Te gustan los niños? ¿Y los viejos? ¿Te gustan?

¿Vas al parque? ¿Te gustan los árboles? ¿Sus hojas?

¿Escribes un nombre en una de ellas y la guardas

junto a tu corazón? ¿Qué nombre?

¿Eres triste? ¿Por qué?

¿Eres dulce? ¿Tierno? ¿Te enfadas?

¿Tienes frío si no te quieren? ¿Lloras... si no te aman?

¿Finges por miedo? ¿A qué tienes miedo?

¿A la noche? ¿A los falsos?

Dime

¿Te amo? ¿Te deseo?

                         Dime...


Locura...

 

Otra vez la invasión de la locura.

Respiración lenta, suave

Todo el aire que posee la vida, penetra en mí.

Un lento ir y venir recorre el río caudaloso y profundo

de mis venas

Un cansado cerrar de ojos...

ventanas, que se niegan volverse abrir.

La saliva espumosa llena la boca sedienta

Y se mezcla con el sabor dejado en ella

por el beso de ese que ¿Amo?

Otra vez la duda

O la maldita libertad

O quizás el amor...

Me invaden. Me avasallan.

Me llevan. Me manejan.

     ¿Hasta cuándo?

 

 


 

¿Ser algo más?

 

Las tardes son sosegadas en las montaña.

Regar la tierra con una simple y pequeña regadera

es un rito necesario, obligado, para el encuentro,

que más tarde dará lugar, a una hermanada cena.

Después...

La savia de la tierra perfuma el ambiente,

donde la luna vive...

Y escapo hacia el fondo del barranco, a oscuras

                                   solitaria...

Guiada por mil sonidos húmedos, casi tenebrosos

hasta el final,  en el fondo de ese barranco

dónde un hilillo de agua perfumada,

baja altanero, de la abrupta montaña

y va en busca del río que conduce al océano.

Subir otra vez hacia aquel destino dejado

En el que la tierra seca pide más agua

Retomar lo hecho una y otra vez

hasta deshacerse

       convertirse...

en un ruido húmedo más.

En un olor más.

En un viento más.

En unas gotas de agua que riegan.

En una pequeña y simple regadera.

Y al final

En esa mano...

      que se somete.


 

Amor... ancestral

 

Aun sin ¿conocerte? puedo palpar, o mejor sentir,

             TU PRESENCIA

Toda ella recorre mi Ser, y lo envuelve de una infinita belleza.

Muestras tus manos ante mis ojos, para que pueda

Ser consciente,  de tu existencia.

Se mueven suavemente,  y mi mirada perpleja

roba la magia que de ellas emana.

Tus dedos, y, los pequeños vellos que en ellas habitan,

toman vida... y bailan al compás de una armónica melodía.

Tu cuerpo sutil, es su dueño

Transmite un mensaje de amor

ese amor puro, que aun sin ¿conocerte?

      Me envuelve y me da Paz.

 


Bohemia

 

 

Noche de bohemia.

Figuras de ajedrez dibujadas por manos femeninas

en las paredes de un bello café,

danzan al compás de un sensual sonido.

Dos amantes enamorados de la Música... tocan sus cuerdas...

Y un violonchelo hace el amor a su bella guitarra

envueltos en la bruma escandalosa

De una noche de ¿ensueño?



Angustia

 

 

No sé el porqué de esta angustia que me posee,

sólo con pensar en ti.

Es algo más que necesidad de verte.

No sé nada de ti y mi alma se rebela en contra mía...

Llora poseída por la más triste realidad.

Después de todo...

¿Por qué no hay una respuesta tuya?

¿Por qué sigo amándote, rodeada de tanta negatividad?

El amor me maneja a su antojo.

¿Hasta cuando?

 


Esa tristeza infinita...

 

 

Esa tristeza infinita que invade mi ser

Escucho sonidos armoniosos, sublimes,

que un día plasmó para mi felicidad Rachmaninov.

¿Por qué es la vida así?

¿Cómo podemos

vivir una vida de ficción,

si hay una llena de realidad?

¿Cuándo sentiré mi realidad?

 

 


 

Torrente de sensaciones

 

No existen momentos de paz

cuando el alma expresa su impotencia ante la barbarie.

Torrentes de sensaciones fluyen como río caudaloso.

Sacude el alma al cuerpo, como látigo centelleante

Desde los pies, sube hasta más allá del cerebro

y todo su ser se estremece.

El alma atónita asiste incrédula al teatro de la vida

Teatro que representa la insólita obra de los tiranos

Que se recrean con sus vicios de poder

            En pueblos inocentes

 

 

 

 

 

 


Soledad... turbación

 

¿Alma qué quieres enseñarme?

¿Acaso me queda algo que conocer de mi propia realidad?

Eso parece.

¿Quieres que sepa él porqué de tantos y tantos sentimientos incontrolados?

Tengo miedo a la Soledad y sin embargo puedo vivir sola.

¡Pero tú, mi alma  me dices

que es miedo

a no poder compartir esta vida con afines

Por eso me obligas a la búsqueda.

        ¿Hasta cuándo?

 


El recuerdo de una imagen que planea absoluta después de los años me hace sentir si será un sueño.

 

   ... Un bello país,  que visité en mis años juveniles

Que robo miradas a mis ojos vírgenes de él

Que atrapo mi alma inocente de luchas políticas

Que acogió mi cuerpo, entonces enamorado de todo,

                                    hasta de la vida.

Un recuerdo que me hace dudar,  si es verdad que somos humanos

O bestias,  peor que las bestias  salvajes que pueblan las selvas.

                   Recuerdo...

Las aguas de su mar: transparentes en todas sus gamas de azules y verdes

                   Recuerdo...

Sus minaretes mágicos, esbeltos, alzándose al cielo en busca de Dios

Sus calles ancestrales, empedradas, o sus plazas  medievales

Su Dubrovnik amurallada,  fuerte y rotunda,  rodeada de plenitud azul...

por la que paseé mi perplejidad, sometida  ante tanta belleza.

Sus gentes,  bellos rostros,   tan bellos y tan quietos

que invitaban a nadar en sus ojos claros e inmensos

o recorrer cada poro de la piel de sus hombres

con el placer de mi cuerpo

Recuerdo en mi boca, el sabor de su comida elaborada desde él espíritu:

Cordero asado, girando y girando al calor de la hoguera,

Frescas ensaladas, frutas multicolores, café al estilo moro...

Y las mesas donde servían tan exquisitos mangares

adornadas de bellos manteles de lino bordado

       expuestas al sol del Bosque cercano

Bosque en el que se  recreaba también el olfato,

con olores insólitos,  Naturales

Bosque...  que acrecentaba la percepción del oído

haciendo que el sonido del viento

                        Acunara el alma.

Hoy,  el recuerdo me hace pensar si fue un Sueño

Ya que el país -entonces Yugoslavia- está destruido

Manchado de sangre

Borrado del mapa  o dividido, 

creando otro de odio y de guerras...

y el recuerdo me hace sentir la barbarie humana

esa que perdura por los siglos y siglos

que hace y deshace a su antojo

destruyendo, aniquilando,  devorando al ser humano

Hoy Dudo pasado el tiempo

      Sí ese día fue realidad

                           o Sueño

      

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El amor, por siempre infinito, por siempre libre.

 

El amor que tan cierto está, que tan libre es en mi

Aún hoy,  que no me acaricia físicamente a través de un hombre.

Y sin embargo planea absoluto  mostrándome un pelo negrísimo

Unos finos y sensuales labios

Una camisa de seda blanca con pequeñísimos lunares

Que arropaba  su cuerpo esbelto y frío.

Un ir y venir recorriendo miles de Kilómetros

En las noches de deseo,

     en busca de mi cuerpo.

Unos besos a escondidas de amor prohibido,

de amor mágico

De amor lleno de miedo...

Unos ojos suplicantes,

una boca silenciosa,

Un alma dolorida...

    un Adiós.

Y el amor deseado de mi hoy que recorre cada poro de mi piel

Cada rendija de mi alma, cada átomo de mi existencia

¿Es amor o  es nostalgia?

Cuando la pasión en forma de Vida poseía mi realidad

El dolor campeaba a sus anchas.

Cuando la verdad de otro me ofrecía  su Universo

Su ímpetu... hacia de mí la indiferencia.

Ese extraño ropero que es el Amor guarda

Infinitas dudas

infinitas formas

             Infinitos misterios.

           ¡ hasta cuándo!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


                                  

Hoy...

Hoy,  ya dudo si mi pelo es mío

Si sigue siendo rizado, o largo y rubio.

Dudo,  si mi cuerpo tiene esa textura áspera del pasar de los años

O si por el contrario es blanco  y sedoso...

púber, evidentemente virgen.

Dudo, si mis ojos siguen siendo de ese color claro que no tiene nombre

O si simplemente son dos ventanas abiertas al Universo de la Esperanza.

Dudo,  si mi corazón ama o si ya cansado de hacerlo

Busca consuelo y querer ser sólo amado.

Dudo, de mi existencia infinita

De mi capacidad sin metas

De mis fines

      mis principios

Del instante... del ahora...

De los por qué... de toda respuesta...

Dudo, de mi ser mujer  

De mi ser,  humano.

 


Soy...

 

 

¿ Soy mujer, o soy agua?

Agua pura y cristalina que corre altiva

Sin mirar, sin pensar el por qué de su caudal.

¿ Soy humana, o soy alma sin forma, sin embagues, sin misterios?

¿ Soy pétrea cual piedra

o trasparente, sin tacha?

¿Soy retorno o principio

pájaro o viento?

¿Música de violines

          o tambores doloridos?

¿Flor o hierba

          montaña o valle

             cielo o tierra?

DUDANDO

Descubro la paz insólita de ser tanto

Que asisto quieta al misterio de Serme

Una sensación que me lleva ser...

               Nada

 

     Buscar él vivir, sentir,

                                           de Dios dejar fluir.

                                           Doblegar la espiral

                                           de muerte terrenal,

                                           vencerse y escapar,

                                           hermosa soledad, Dar.

                                           Hermosa soledad, Ser,

                                           sentirse ella, querer.

                                           En senderos, caminos,

                                           Lugares recorridos

                                           Del alma en soledad,

                                           En ellos, la paz buscad

Julia De la Rúa

Poeta.

la bella araña

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