El pasado día
1 de diciembre, falleció mi hermanito Javier De la Rúa. Gran ser humano de ahí un gran activista de
las artes. Tuvimos la gracia de no
separarnos jamás desde su nacimiento. Podría decir que nunca discrepamos y
siempre nos dijimos te quiero, almas gemelas, ojos azules y siempre
alentándonos a saber de nosotros aun en la lejanía de vidas paralelas que compartíamos
sin afectarnos. Para mi será siempre mi hermano-hijo hasta más
allá de los tiempos terrenales, EN LAS QUE SERÉ SU ÁNGEL DE LA GUARDA como él
se tatuó en la TIERRA, y mi ESTRELLA DANZARINA donde solo existen ellas, eternas infinitas.
Enviándome su luz y la belleza de la mirada de sus ojos, creará una obra
celestial para ordenar mi caos…la catarsis que continuamente vivimos ambos desde
niños, siempre envueltos en LA CREACIÓN.
Los años ochenta
fueron el gran milagro de las artes gráficas, de mi empecinamiento por estudiar
o trabajar se creó la sociedad De la Rúa Rubio dedicada a las artes gráficas. Nacían
las primeras fotocopiadoras y el sistema Ófset y allí un grupo de jóvenes que
migramos de la ciudad de Salamanca hasta la ciudad de Valencia, nos pusimos a
trabajar con ellas. Miles de estudiantes
de distintas facultades de varias provincias, pudieron obtener apuntes
realizados por grupos de estudiantes con grandes capacidades que asistían a las
clases más importantes. Ellos nos
entregaban una copia para así hacer posible que llegaran cada semana a sus
puntos de venta.
Javier y un
grupo de amigos se unieron con una edad inferior a los 20 años, y formamos un
equipo INNOVADOR, pero sobretodo de unión entre dos mujeres y ellos. Jamás he vuelto a revivir años tan humanos y
solidarios entre los que trabajábamos juntos. Ojalá lean mis palabras todos aquellos
que después han sido grandes profesionales gracias al poder formarse con los
mejores profesores y maestros.
Javier opto más
tarde por la FOTOGRAFÍA que le llevó a conocer las primeras cámaras de grabación
con las que recorrió T.V. creando
infinitos reportajes y eventos, grandes reportajes sociales y de esa mágica
forma de ser se unió a mi trabajo como escritora, y artista plástica, aparte de
crear un centro de idiomas por el que han pasado hombres y mujeres de todo el
mundo para estudiar LA ANTROPOLOGÍA DE LAS LENGUAS.
Diseñador gráfico
y una extraordinaria sensibilidad, hizo posible que yo pudiese difundir mis
obras por todo el mundo. Nunca me dejó sola en mis aventuras artísticas y
literarias, allí estaba él con sus CÁMARAS
para dejarme un intenso legado, que,
en estos días de gran dolor, estoy visionando. Tal vez cuando comencé mi andadura en
solitario como activista cultural y demás, fueron los más sufridos por los dos,
ya que la incomprensión social y familiar nos dañó. Las artes y las letras, las ciencias
espirituales y los valores humanistas, se han ido apagando de forma inaudita,
arrasando con sus guerras y mísera forma de vivir, un universo BELLO y pletórico
de amor creador.
Debemos trasformar y reconstruir la belleza y el amor, su legado será suficiente para muchos y para mí un aliciente a no decaer, hasta que volemos juntos allá donde LAS ESTRELLAS DANZAN.

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