domingo, 28 de agosto de 2022

Sobre la pintura de Julia De la Rúa. Aproximación. Intento I. BAYARRI DE LA PAZ

 



 

         Julia es, entre otras muchas cosas, pìntora. Ella piensa y dice que su principal faceta es escribir, escribir poesía. Pues éso mismo hace cuando pinta, su pintura es poesía pintada, una voluntad trasladada al universo del pincel y la mancha.

         Julia, cuando pinta, cambia la disciplina de la pluma y la aparente docilidad de las palabras por un indisciplinado pincel que juega, comprime y excarcela manchas.

         Tratar de acotar o ubicar las pinturas de Julia nos llevaría a un estrepitoso fracaso porque ella está allí donde no se encuentra y, cuando crees saber algo, no sabes nada, cuando pretendes expresar certezas, aparecen dudas. Como si ningún formalismo o formalidad pudiera ser atribuido a su pintura. Julia siempre escapa a cualquier pretensión de encuadre.

         ¿Qué es la pintura de Julia De la Rúa? La pintura de Julia es el alma de Julia, en una prolongación de su poesía, es su descontento, su inconformismo. Por encima de los colores, por encima de las formas, está su vuelo. Necesita volar, volar, volar para sentirse libre y es precisamente en la pintura donde yo la veo levitar, levitar y volar. Es en la pintura donde la veo libre. Ese concepto de libertad

que puede con todos los determinismos, ese vuelo que la desata por encima de las consideraciones temporales o espaciales, por encima de las mezquindades, de las mediocridades. Julia consigue que la pintura sea la transmigración del alma hacia las inmensidades, es decir, una locura, una pasión desatada.

         La pintura de Julia recoge, sobre el papel, el duende, la existencia de su pensar y su no pensar, la colisión de la tristeza con su alegría, la victoria de su locura sobre la cordura amañada, su capacidad de encontrarse, de sorprenderse, de impresionarse, de expandirse, sí de expandir su indisciplina de vuelo, su insumisa determinación, su mano libre y liberadora, su gesto rápido, su pulso al mundo. La realidad de su pintura, un laberinto tejido sin puertas, sin ventanas, sin paredes. La intemperie sedimentada sobre el hojaldre de sus obras.

         En un alarde de osadía nuestra mirada y nuestra mente están tentadas de sujetarla en alguna franja del surrealismo pero, eso, es ubicarla, constreñirla.

         Julia como pintora es un objetivo que para sí quisiera cualquier “ismo” con la pretensión de ampliar su nómina.

         Julia hace una pintura libre, hermosa y libre, barroca y libre, gestual y libre, personal, única, raíces taoistas sin catálogos.

         Gracias Julia por regalarnos sobre la “formalidad” del papel tu primitivo talento.

     Bayarri de la Paz. 5.3.2021

                                                    

                                                                                    

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario