Escenarios imposibles, en atmósferas de inexactitud,
de lujuria, en la impavidez del surrealismo que se hace
con el timón sin miedo a llegar a desmontar la certeza que
nos ahoga. Éste es un alegato a ser nosotros mismos, a amar
sin límites.
En una sociedad superficial, monótona,
hecha de la injusticia y la complacencia
que se sabe detrás de los límites de la cárcel digital,
de la esclavitud emocional del siglo veintiuno.
ARAÑA EDITORIAL


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