sábado, 11 de julio de 2020

- LA MORDAZA - Julia De la Rúa

LA MORDAZA


PANDEMIA. ESPAÑA. 2020

La mordaza
Soporto la mordaza con apasionado estupor
Cobijada en la penumbra de un mundo absurdo que ha matado la vida
Para no morir….
Y sin embargo  se muere por desidia.
Cruel sentencia. Se mata a las almas sabias.
Que absurdo y estúpido placer del humano contradecir de continuo, lo que es noble
Protejo mi boca   con un trocito de tela traído de un país nipón. Me asfixia de continuo.
Deambulo por calles solitarias, en las que predominan las señales  de tráfico dibujadas  en el asfalto y mis pies son  los únicos que no tienen miedo de caminarlas.
Los árboles del paseo han dejado caer  sus flores amarillas. Nadie acompaña  mi paseo prohibido y explotan bajo mis pies  difundiendo un exquisito olor…El señor barrendero no tiene orden de barrerlas, así que ya no huelo  a gasolina
Hombres borrachos, todos extranjeros, se sientan  en las puertas de los bazares pidiendo un favor. Me dan un euro para cómpralos vino, ya que no les dejan pasar. Después me  dan las gracias y se tocan las sienes.
¡Gracias por dejarnos soñar!
Una adolescente también extranjera está  sentada  en cuclillas en el bordillo de la acera. Hablamos en ingles y me pide comida.  7€ son suficientes para verla hurgar en la bolsa de plástico.  Perpleja ve pan,  fiambres y zumo de piña. Bebe  con recato.
Ya no la veo días después. Me pregunto dónde estará  su madre.
Ahora en la soledad de mi habitación roja, noto  fluir la sangre de mis venas. Hace tiempo que las escucho. Apenas entiendo a las personas que pocas veces me hablan…sus labios  se mueven en silencio,  pero el líquido que corre por mis arterias sutilmente, si me habla con desparpajo y sin miedo. ¿Será el coronavirus intentando serenarme?
De repente recuerdo mi adolescencia y el primer beso  recibido, en  el puente romano de mi ciudad, Salamanca. Magia. Se eriza mi piel;  una y otra vez   dejo que me invada  ese recuerdo hermoso  que  me hace sentir  un  orgasmo placentero… también mi sonrisa de niña junto a mi primer chico. ¿Por qué son tan bellos los recuerdos y tan triste el  tiempo que vivimos?
Todo son prohibiciones.  Hasta sonreír a carcajadas es prohibido. La muerte acecha. Estos días he visto multitud de moscardones merodeando a mí alrededor. Alguien me dijo hace tiempo que presagiaba muerte.

Suena un mensaje de teléfono, alguien me escribe. Una diminuta fotografía de ojos rasgados me mira. Me separan 8.300 km de una carcajada humana. Sin embargo la escucho. Él y yo reímos alto siempre que nos hablamos escribiendo,  tanto,  que nos escuchamos sin oídos. Incluso en sueños él me escucha. En un sueño vio cómo salía de uno de mis cuadros….me lo cuenta rápido  y yo me cobijo en su historia. Se convertirá en otro recuerdo. Soy feliz
Reír, sonreír,  alienta a brincar…. Te hace  saltar cual pértiga para sobrepasar la altura  del miedo. No importa la distancia kilométrica. Ahora ya es un bellísimo recuerdo.
5 ,29 de la madrugada
Julio – 9- 2020. La habitación roja
J. De la Rúa





No hay comentarios:

Publicar un comentario