BARRIO y burbujas de tiempo
Camino entre los arboles de la gran Avenida
Los
pies se hunden entre los guijarros húmedos
Y a
la vez entre la pena
Veinte
años oliendo su perfume
Participando
de su belleza...
Me
voy de mi barrio. Me marcho de este lugar
al
que mi ser pertenece
Y
las lágrimas se escapan furtivas...
Ya
no volveré a ver... a la majestuosa Naturaleza que adorna sus calles...
Naturaleza que compite con los humos asfixiantes de monstruos
de
cuatro ruedas...
Ni a los pobres durmiendo en
su césped borrachos de vino y
desilusiones...
No
pasearé por la explanada donde sólo ricos pasean a sus perros...
y la
ensucian... la llenan de
excrementos... perros que sustituyen a
los niños, qué recuerdo con sus triciclos, sus cubos llenos de arena.
No
sentiré más mis frustraciones... ni a la
maldita soledad que mata. Esa soledad que otros te hacen sentir...
por su falta de entrega.
Olvidaré
a mis ojos jóvenes dejando miradas en cada átomo... en cada ínfima existencia de este Mi barrio.
A mi esbelto cuerpo... recibiendo
caricias de mi amante amado .Ya en la
madurez
Dejaré
el rincón donde él me estrujó... lo borraré de mi mente. No volveré a sentir
angustia al ver la cama inmensa formada por la fina hierba que nos acogió. ¡Se fue!
Los
rostros conocidos seguirán pasando...
ya
no verán al mío... ¡No importa!
Todo
quedará donde está. Caminará el tiempo... seguirán creciendo los arboles...
morirán
los perros... los ricos compraran otros...
Y
quizá los niños vuelvan...
Yo
ya no veré nada... ¡pero qué importa!
Todo
seguirá aunque yo, haya muerto...
Se
quedará el balcón vacío... vacío de mí...
Vacío
de mi cuerpo... no de mi alma de niña...
Allí
se quedó ella maltratada por un hombre frívolo... machista... Balcón que acogió
al vientre preñado, lleno de vida
inmensa. Vida que sintió las largas noches solitarias... esperando una caricia
de él... Un sentimiento.
Voces...
gritos... golpear en las puertas de un hogar de 20 años anodinos... Sólo salvados por unos mágicos hijos...
Dejaré
el barrio... los recuerdos... el duro
trabajo... también los besos a escondidas
de
amantes que si me amaron...
Resurgiré
de mis cenizas cual Ave Fénix... Resplandecerán mis alas cortadas... volverán a crecer lejos de ti... Barrio.
Y... ¡TE OLVIDARÉ!


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