viernes, 29 de marzo de 2013

A MIS AMIGOS LOS ESCRITORES. Jonathan Marcantoni






Cuando escribí mi libro El Festejo de San Sebastián, quería encontrar una editorial diferente, que no siguiese los senderos tradicionales. Actualmente vivimos en tiempo de muchos cambios en  el mundo literario, y necesitamos deshacernos de  reglas y formas viejas que se han puesto más y más podridas. Fui introducido  en Araña editorial por mi amigo Ricardo Félix Rodríguez, y desde ese momento he estado enamorado con la misión y estética de ella… Y aunque quería publicar el libro en Puerto Rico, las editoriales de mi patria no tienen el interés en un libro político y radical. Estoy agradecido de Julia y su empresa por darme la bienvenida y anticipar una relación larga con la editorial
La jornada de España
Barcelona es una ciudad viva de creatividad sin límites. Lo que uno seexperiencia en las obras magnificas de Gaudí que manipulan las formas de arquitectura para imitar la naturaleza comprueba que el arte no está restringido en las reglas de su especialidad. Edificios sin líneas, que posesionan los aspectos de agua o árboles. Barcelona parece como una ciudad de viajeros, de personas buscando la eternidad de existencia. La encontramos por la expresión creativa, por las palabras, la música, y veo en este sitio un reto que anhelo para cumplir: El reto de dejar mis temores como artista. Por tanto tiempo he tenido miedo de ofender con mis actitudes hacia la literatura. Creo que la literatura debe transformar la realidad, y para hacer eso, no puede ser límites ni reglas. Yo puedo contar cuentos que actúan como canciones, como bailes y como obras del arte. Si la música es la expresión por el sonido, y el arte es la expresión por la vista, el baile es la expresión por el movimiento, entonces la literatura es la expresión por el lenguaje. ¿Pero, como experienciamos el lenguaje? Vemos las palabras en la página. Oigamos el sonido de la habla. Comunicamos por los movimientos de las manos o pies mientras que hablamos. El lenguaje da sentido al ritmo y la melodía de la música. Si literatura es el arte de lenguaje es solamente lógico que también sea el arte de todas las formas de la expresión de lenguaje. En el actual estado del mundo de publicaciones, tal pensamiento traduce a las ventas bajas. Lo más que se experimenta, lo menos que lectores van a ser atraído a su libro. Las editoriales comerciales no lo tocaran y los críticos no le irán a gustar. Esto traduce a libros aplacible y aburrido, sin mucha creatividad y con estilos rígidos. Como jefe de editores leo muchos malos libros. A veces acepto los libros mediocre porque creo que el autor tiene ideas interesantes y solo necesita la educación para mejorar. A veces estoy correcto pero más que no estoy equivocado. Los autores modernos tienen cerebros lavados de toda la audacia hasta que se pongan tímidos y por siempre sigan las reglas que las editoriales grandes requieren para publicar sus libros.

                No puedo llamarme artista si sigo escribiendo con temor de que nadie va a publicarme. Quiero crear obras de literatura que rompen todas las reglas de forma para contar historias que capturan la esencia de todos los arte, es decir, para capturar la esencia de existencia que veo en la catedral inimaginable de la SagradaFamilia o Casa Batlle que atreven hacer poesía con piedras y mortero. Voy a hacer libros que bailan, que cantan, que gritan, que no disculpan y que se expresionan la furia de mi corazón. Estoy encantado con la vida y quiero expresar toda la mierda y toda la gloria de este mundo jodido.

                No miedo. Solo expresión.

                He querido escribir una novela que se llama Retratos por un buen rato, y ahora pienso que se yo como voy a contarlo. Anteriormente, era la historia de una pareja de artistas que enfoca solamente en ellos hasta que el momento cuando los problemas y conflictos del mundo choca con su amor perfecto. La idea fuera que los amantes viven afuera del espacio y tiempo y que las relaciones solo maduran cuando experienciamos los retos, y si sobrevivimos estos momentos malos, entonces la relación va a fortalecer. Pero necesito más que eso. Una historia que enfoca solamente en dos personas por un buen rato va a aburrir la audiencia y más que eso, el autor. Quiero contar una alegoría que encapsula los desafíos, horrores, e injusticias de la historia de América Latina. Esta pareja vaa ser testigos de un revuelto grande entre los pueblos campesinos y los urbanos, entre los ricos y los pobres. Y voy a separar el narrativo en dos narrativos que pasan paralelamente—uno de del desarrollo del revuelto con escenas poéticas y mas que no silente, y uno de la pareja y su vida diaria. Es una crónica marxista e historial que a la misma vez habla de la universalidad de las pasiones y el amor, no solamente entre dos personas pero también entre el ser humano y el arte, y como el arte esta transfigurado por los eventos extraordinarios.

                La gente de España es un ejemplo de este conflicto y la atrevía de artes en tiempos de persecución y represión a encontrar maneras a mostrar su visión. Barcelona, que ha experienciado mucha persecución durante su larga historia, es el sitio ejemplar para este tesis. ¿Si los artistas españoles pueden demostrar su visión debajo de la amenaza de prisión o muerte, porque voy a limitar mi visión debajo de la amenaza mucho menor de no ser publicado? Tengo una responsabilidad a expresar mi visión sin miedo y sin dudas.

                Sevilla es mi hogar. No es mi patria, eso es Puerto Rico, pero es un hogar por un lado porque parece como Puerto Rico y por otro lado porque es completamente diferente que mi isla bonita. Cuando nuestro tren viajaron por el campo andaluciano, las montañas, prados, y valles me acuerdan del norte de Puerto Rico, especialmente la aérea entre Dorado y Arecibo. Pero los pueblitos y ciudades que pasamos tenían una edad y un sabor radicalmente diferente. La historia es más larga aquí, y la influencia de los moros es obvia. Pero cuando camino por la calles del centro de Sevilla, con sus edificios con techos que casi besan y con un estilo que en América llamamos colonial pero que aquí es sevillano y típico español, me aparece que estoy caminando en Viejo San Juan. La ciudad nueva parece como la aérea metropolitana de San Juan sin playas. Sevilla tiene un gran rio, el Guadalquivir, que esta mencionado por muchos poemas y novelas españoles, y que es el rio donde desembarcaron las naves hacia el Mundo Nuevo por más de cuatrocientos años. Sevilla es el corazón de las venas de América Latina, no solamente en una manera espiritual que siento cuando veo la plaza y la fuente al lado del catedral, sino en una manera muy literal. Los conquistadores venían más que no de Extremadura y Castilla-León y Castilla-La Mancha, es decir, del centro de España. Pero la gente que venían después de la conquista, durante la época colonial, venían de Andalucía, y más específicamente, de Sevilla. Oigo la rapidez y un poquito del acento del español caribeño aquí, y la actitud de la gente es másrelajada. En Madrid y Barcelona, la vida es tan rápida como los Estados Unidos o Gran Bretaña. La actitud es másastuta y ambiciosa. Pero aquí y en el Caribe, la actitud es más espiritual, más lento, y puedo sentarme al lado del rio Guadalquivir por siempre. Hay muchas carreras y caminos para correr y montar bicicletas y de hecho uno se ve muchos corredores por toda la ciudad. La gente es muy activa y con buena salud. Una cosa que me encanta sobre Europa es que la gente no se queda adentro de sus casas, todo el mundo está afuera, charlando y chismorreando y coqueteando. Esto existe también en Barcelona, donde la gente es muy simpática y social, pero aquí en Sevilla me siento un ambiente de confort y paz que parece a mí que no estoy visitando a este sitio pero que vivo aquí. Cada mañana camino por las calles en busca de desayuno, y tomo más tiempo que es necesario para absorber la ciudad. En las calles estrechas del centro veo muchas familias caminando hacia la escuela, me estoy abrumado con el sentido de que mis hijas están conmigo y que estamos caminando a la escuela, y después me voy al trabajo, y al fin del día voy a volver a mi casa en el centro de Sevilla, un apartamento pequeño pero cómodo con una vista preciosa de los pasos de ladrillo. Me siento como he vivido aquí por un buen rato, y quiero regresar a mi casa para cambiar la ropa y correr con los demás y después ir a una de las cervecerías que están en cada esquina para encontrar con unos amigos y hasta que Suset y las niñas me encuentran para ir a las orillas del rio para miraral puesto del sol sobre La Triana al otro lado del rio. Pero no, es un sueño, es mi imaginación que no quiere aceptar que no vivo aquí, que mientras caminamos por los jardines preciosos y la Plaza de España y las avenidas bonitas de La Triana, que no soy de aquí. Todo es un espejismo causado por las similitudes entre Sevilla y San Juan, o quizás es algo más profundo, un espacio muy hondo de mi corazón que conecta a este sitio en una manera inexplicable. Suset me mira como soy loco cuando digo estas cosas, pero a la misma vez ella sabe lo que me siento porque es muy semejante a su experiencia en Florencia, Italia. Es el sentido que un viajero siente cuando explora el mundo y se encuentra un sitio que está en sincronía con su espíritu.

                No experienciamos mucho de Madrid y Roma, por un lado porque solo pasábamos una tarde y una noche en cada sitio, y por otro lado porque en Madrid estuvo lloviendo, pero experienciamos bastante a saber de qué las dos ciudades nos impresionan. Madrid es como una tumba viva. Es muy viejo, con catedrales, palacios reales y edificios grande y austero, y si Madrid es una tumba viva, Roma es un cadáver que, después de siglos, ya no ha deteriorado, es un milagro que ya existe y funciona cuando toda la evidencia indica que se moría tantas veces. La grandeza de la Fuente Trevi, la Basílica de San Pedro, el Palacio Real de España, los puentes de Roma, los parques y el Teatro Nacional en Madrid, la Gran Vía en Madrid y la Piaza de Spagna en Roma, en serio todo me abruman. Hay una sobra de imágenes aquí, no puedo procesar todo, y estoy aturdido a la presencia de tanto arte y no puedo comprender como alguien puede irse de estos países. Yo sé que a vivir en algún sitio es muy diferente que a visitar, pero después de ver Europa, no hay nada en los Estado Unidos que compara a estos sitios. Si yo fuese de Europa, América no me impresionara, la edad y audacia de los edificios, calles, monumentos, estatúes, plazas y parques son inimaginables.

                Cuando bordo al avión a los Estados Unidos pienso que es una mentira a decir que soy una cosa y no otra. ¿Es decir, que es un americano? Más que eso, ¿qué es un puertorriqueño? Los boricuas no son como los pueblos centroamericanos y andinos que contienen muchas naciones de indígenas que han estado en el continente por milenios. Los tainos que nos asocian fueron aniquilado y hubo un estudio de la Universidad de Mayagüez de la ADN de puertorriqueños que se dieron cuenta que los puertorriqueños tienen menos de 10% de sangre taina/indígena. Identificamos más con los tainos que debemos en realidad. La realidad es que tenemos más sangre y aspectos culturales de europeos y africanos. Puerto Rico era la última colonia española. Hace cien años y pico que los españoles nos llamaron una parte de su imperio. Pero queremos decir que somos americanos. Mi punto es que ser americano es ser otro, un viajero que hace su hogar en una tierra foránea. Mi antepasado que llevo el nombre Marcantoni a Puerto Rico lo hizo en los 1860s, menos de doscientos años, y no sabíacuándo el resto de mi familia trasladaron el Mar Atlántico hacia la isla. Mi familia no se estableció en los EE. UU hasta que 1978, cuando mis padres se casaron y se mudaron a Carolina del Sur. Mi hermano mayor fue el primer Marcantoni nacido en los EE. UU. ¿Puedo decir que soy norteamericano cuando mi familia solo tiene 35 años en el país? ¿Cuánto tiempo es necesario a llamarse una nacionalidad y no otra? La realidad es que mi historia de sangre tiene más europea y más caribeña que norteamericana. Mi cultura esta interconectado a las tradiciones y actitudes de Sevilla y San Juan, su descendiente. Somos viajeros, como los conquistadores y más tarde los coloniales que se establecieron Puerto Rico. Soy una mezcla de las naciones del Mediterráneo, de Córcega (donde el nombre Marcantoni se viene), Francia, y España y quien sabe más. No sé a dónde vamos a establecernos. Suset y yo no sabemos a dónde vamos nuestras hijas van a pasar la mayoría de sus vidas o donde visitaran nuestros nietos cuando estamos viejos. No tenemos raíces en un solo sitio que nos definen. El sentido de que Sevilla es mi hogar es en parte porque no tengo hogar oficial. Salgo Europa con conocimiento de una cosa, que me encanta este sitio, y voy a volver, quizás la próxima vez con mis hijas, y que me gustaría vivir aquí un día, y quizás este sentido de conexión espiritual es algo que permanente, y quizás es un sentido fugaz. Miro por la ventana del avión cuando volamos sobre los Alpes franceses y estoy impresionado, y mi esposa y yo empezamos a planear nuestro próximo viaje, porque tenemos almas de viajeros.
Jonathan Marcantoni
www.aranyaeditorial.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario