domingo, 11 de enero de 2015

ENTREVISTA A RICARDO FELIX RODRIGUEZ



ENTREVISTA A RICARDO FELIX RODRIGUEZ 


Por Dra. Raquel Tesone


¿Por qué elegiste ser escritor?
Desde la infancia tuve mucha imaginación, leía todo tipo de comics y algunos cuentos de los hermanos Grimm o Christian Andersen. Nací en un pueblo muy chico al norte de México, Caborca, ahí recuerdo que escuchábamos beisbol por la radio en la época de los ochentas, era y sigue siendo un pueblo beisbolero que seguía los juegos de Fernando Valenzuela, el pitcher de los Dodgers de Los Ángeles, ese tipo de experiencias pienso que te va nutriendo de imágenes. Recuerdo haber escrito algunos versos para jugar con las palabras pero no lo tomaba muy en serio, me sentía más cómodo con el dibujo, escuchaba las clases de los profesores mientras dibujaba algo en el cuaderno. En la preparatoria la música me fue acercando a la poesía, comencé a leer algunos clásicos y a escribir otro poco. Ya en la universidad, mientras estudiaba psicología, se me comenzó a soltar la pluma, los mismos ensayos que nos pedían los profesores iban generando ideas que cabían más en la ficción que en la academia. Escribí para alguna revista escolar y a desarrollar algunas historias que podían dar pie a algún guión de cine. El cine fue otra pieza importante para mí, hasta hoy escribo guiado por imágenes o diálogos que van armando un rompecabezas, nunca sabes el resultado final pero el objetivo es el mismo: contar una historia.   
¿Cuál fue tu fuente de inspiración de tu libro “The Surreal Adventures of Dr, Mingus”?
Es difícil contestar esa pregunta porque no todo el tiempo puedes estar inspirado cuando escribes, por lo menos yo no. Pero si puedo hablar de las influencias que fueron dando forma al libro, por ejemplo en la música Charles Mingus o The angry man of jazz es una figura que retomé para crear el personaje del terapeuta. El jazzista Mingus nació en Nogales Arizona, de origen sueco, afro, chino, británico, mi personaje estaba pensado para ser universal. También un psicoanalista de mi universidad parecido a Carl Whitaker ayudó a construir el personaje, sus técnicas poco convencionales nos ayudaron a abrir un poco la mente, esa fusión dio lugar a “la caricatura” de Mingus, quien está presente en todas las historias. También hay algo de Charles Chaplin en el personaje, por su lenguaje corporal más que nada. En literatura me he inclinado más a lo “europeo” que a lo “latinoamericano”, no sabría decir porque solo que esa tendencia se proyecta en mis textos. De pronto escribes queriendo ser Shakespeare o Dostoyevski o Kafka o hasta el mismo Freud. El teatro está muy presente en varias de las historias, temas como el de Edipo, el método Stanislavski o el mismo Hamlet protagonizan algunos de los cuentos. Sin dejar de mencionar el carácter dialógico de la narrativa, que entiendo es “un ritual” latinoamericano.    
Además de ser psicólogo, tenés una maestria en ciencias sociales, me interpela el entrecruzamiento de la ficción con realidad en tu literatura. ¿Será tu manera de cuestionar algo de lo establecido socialmente?
Creo que si aunque me ocurrió de una manera poco consciente, antes mis textos eran por decirlo de una manera, de carácter introspectivo. Después de una maestría donde la antropología, la sociología o la teoría política eran algunas de las áreas a explorar, me fui dando cuenta que eso se proyectaba en mis textos. Narraciones como “Le roi est mort” donde unas piezas de ajedrez discuten acerca de la organización social y la anatomía del poder es un reflejo de eso. También hay otro cuento que se llama “Necesitas volverte loco” que aborda el tema de las dictaduras en África y en particular de Angola, cuyo régimen del MPLA gobierna desde 1979.   
Siguiendo tu trayectoria, me pregunto, ¿qué relación podrías hacer entre la psicología, el teatro y la literatura?
Para mí son tres grandes universos de los que me cuesta trabajo desprenderme. En este nuevo libro por ejemplo están los cuentos de “La culpa es de Stanislavski” o “Hamlet en el exilio” o “Los ojos de tu madre”. En el primero un actor que interpreta a Jesucristo utiliza el método de Stanislavski para construir su personaje. En el proceso se va involucrando de lleno con la personalidad mesiánica hasta desconectarse de la realidad y asumirse como el hijo de dios. En el cuento de Hamlet se pretende contar la historia del príncipe en el exilio y abordar su relación con la locura, un terapeuta lo atiende a la vez que Fortinbras o una extensión de la realidad lo invade. En el caso del cuento de Edipo, se juega una vez más con los procesos actorales, de cómo el teatro va más allá de la ficción. Un actor se prepara para interpretar Edipo y en su obsesión por dar realismo al montaje se involucra en una serie de situaciones “absurdas” que rayan en la comedia.      
¿Por qué te gusta escribir en lenguas extranjeras además de las lenguas nativas?
Siempre me han gustado los idiomas, creo que es divertido aprender nuevas palabras y maneras de expresar ideas. Es como cuando el músico encuentra un nuevo instrumento, trata de interpretar su melodía consciente de que tal vez no lo va dominar al cien por ciento, pero que le va ayudar a expresarse de otras formas. Así me pasa a mí, aprendo un nuevo instrumento y trato de utilizarlo en la medida de mis posibilidades, obvio que ocupo una corrección de estilo más cuidadosa que con el español o inglés. Acá en el norte es común hablar inglés por la cercanía con la frontera. Lo hablas mucho o poco pero lo hablas. Luego si vives en un estado (Sonora) donde se lee poco o lo poco que se lee es Paulo Coelho o JK Rowling pues simplemente vas apuntando en otras direcciones. Es decir, necesitas aprender otros idiomas si quieres hacer de la escritura tu principal ocupación.   

Mis amigos en el mundo. RICARDO FELIX RODRIGUEZ


Reseña de las aventuras surreales del Dr Mingus de:
Ricardo Félix Rodriguez
https://www.facebook.com/ricardo.felixrodriguez?fref=ts




Mario Alberto Velázquez García
Me resulta imposible leer este libro sin pensar en el origen del escritor: la ciudad de Caborca. Esta población está ubicada en el noroeste de Sonora, muy cerca de la frontera mexicana con Estados Unidos. Esta ciudad resistió un intento de invasión norteamericana y ahora,- se rumora-, es la capital de los narcotraficantes que controlan este estado de la república mexicana. La violencia continua y presente en Caborca ha sido olvidada por la prensa nacional. Con este mundo, este otro México que parece tomar cada vez mayor parte del territorio, es con lo que conviven los caborqueños y sin duda influye en su cosmovisión. En este lugar, que tal vez se podría pensar como improbable para generar escritores, es donde Ricardo Félix Rodríguez crece, construye sus obsesiones y su narrativa. Su último trabajo es The Surreal Adventures of Dr. Mingus. Al igual que Caborca este libro no es sencillo y en ello está su grandeza. Las calles de esta ciudad y las páginas de cada uno de los cuentos que lo componen contienen distintas dimensiones que conviven y se muestran a la superficie de una manera inesperada, casi violenta. Es un libro conectado por la práctica de un psicoanalista: Dr. Mingus. Esto le permite al autor explorar algunos de los grandes problemas de nuestras sociedades como la pérdida de sentido de nuestras relaciones personales, el poder, la riqueza y nuestra creciente soledad. El narco en México constituye un reto, no sólo para el sistema político mexicano sino particularmente para su escala de valores. En el libro de Félix Rodríguez vemos esto reflejado en sus historias, especialmente una que nos relata los problemas por los que pasa un narcotraficante que ha decidido dejar su vida de criminal para abrazar la religión. La historia nos lleva a interrogarnos sobre la vida de un ser que parece haber nacido con el único propósito de matar: ¿Qué queda de un alma cuando ha perdido su principal razón de ser: dar muerte a otros? La pregunta sobre el alma humana es explorada desde otro ángulo en el relato titulado Divina Tragedia, donde el personaje central,- Dr. Mingus-, lleva a cabo su propio viaje al cielo y al infierno de Dante. Como cualquier habitante de la posmodernidad este viaje no se trata fundamentalmente de una revelación moral, sino de una experiencia turística que exige encuentros memorables que nos permitan tomar una foto que mostrar a nuestro regreso. Este es un relato donde personajes como Marx, Woody Allen o Nerón conversa tanto de sus películas favoritas con el Dr. Mingus como sobre el significado de sus propias vidas o de la misma existencia de estos lugares de premio o castigo eterno. Los viajes modernos y sus historias están fuera de la línea sencilla del bien y el mal sino buscan colocar la existencia dentro de formas de comportamiento que al contraponerse se complementan. Pero no todo es narcotráfico en este libro, como tampoco lo es en la vida de la gente que habita Caborca. Como pasa al parecer con todos los humanos, el autor necesita reajustar el pasado a un relato que se integre a su propia visión del mundo. Esto queda reflejado en una historia sobre Emiliano Zapata, el mítico guerrillero mexicano que lucho durante la Revolución Mexicana hace un siglo. En la visión de Félix Rodríguez la casi monolítica personalidad del héroe se convierte en carne y hueso; lo vemos caer, pelear, enamorarse y huir. El cuento resulta extraordinario no porque busque destruir un mito sino regresarnos a una humano que a pesar de esta condición, fue capaz de cosas extraordinarias. The Surreal Adventures of Dr. Mingus puede que tenga el origen en un lugar con un destino obscurecido por el narcotráfico, sin embargo la fuerza de las ideas, de las preguntas generales sobre la humanidad que plantea lo convierte en un libro de su época y de la vida de todos. Ya era tiempo de que Caborca diera algo más que leyendas negras.



domingo, 21 de diciembre de 2014

A MIS AMIGOS LOS POETAS---¿cuántos muros debemos derribar?




                                                Y camino…………..

Sociedades infectas que navegan envueltas en belleza ficticia. El Sol de los días va horadando cuerpos dormidos o hastiados de  tanta ignorancia. Ignorancia a la que se someten por pura comodidad,  no por miedo a nada, sino que esa comodidad les lleva a lo fácil y banal de la existencia, a la no búsqueda de la autentica belleza, al absoluto de la vida, al espíritu.

La tierra... el mundo… o como queramos llamar  a los poblados lugares que son llamados países por los gobernantes, por las jerarquías, por los creadores de las inmensas fortunas, para crear además con ellas, guerras… Esos lugares habitados  por vivos y muertos andantes…  muchos infectos cadáveres que pululan envueltos en sus ropajes de vanidades.

Suenan misiles o bombas durante un tiempo, el suficiente para invadir terrenos y culturas, desvalijar museos e historia, desterrar, humillar, vapulear, matar….
Mientras… los mediocres  se van regenerando en nuevas elecciones de presidentes vanos, que adquieren además de gloria y poder, miedo y rencor…odio y desprecio a sus semejantes.
El siglo XXI siglo del silencio absoluto, de las guerras pactadas, de la hipocresía, de la sonrisa falsa de mandatarios que se unen para apoyar sus masacres hasta que se retiran a sus feudos, a sus estados no primitivos si no obsoletos e infernales... a sus conciencias.

Esta sociedad de hoy, en la que los valores son un estimulo para pocos,  y para muchos son un asco o un desvalor social, ya que de utilizarlos, destaparían la podredumbre del humano…  
Todo lo material tiene éxito…y para el éxito material si medida  se necesita frialdad, totalitarismo, poder, denigración, incultura, lugares de ocio donde adormecer…expandir lo fútil y ficticio.
                                             Y

Hay que volver a caminar a cuatro patas para sentir la sangre correr por el cuerpo y el alma… hay que sentir la fuerza animal del ser VIVO… revolcarse de naturaleza, sentimientos, lagrimas, risas, sexualidad….Hay que dejar expresar al espíritu, que hable, que sienta y desarrolle su inteligencia vital y primorosa ante la belleza, la hegemonía del hedonismo… cultura que coloca la experimentación personal como valor supremo….
                       volver a ser primitivos…

Ensayo. El perfil de los perros