sábado, 25 de octubre de 2014

A MIS AMIGOS LOS POETAS

LLEGA EL OTOÑO
Ensortija sus hojas caídas en mi cuerpo ansioso
Respira el sonido a través de mis poros
El amor
El amor
Un triste violín
Soy mujer que camina a la deriva
Escapando de naufragios cotidianos
Soy el sonido del
tiempo  marchito
Coco duerme en el sofá
Retratos pueblan paredes blancas esperpénticas
Ninguna luz cuelga del techo
Solo penetra por la gran ventana que anuncia las hierbas de
un jardín descuidado
Una manguera esparcida sin agua
Pinceles sobre una mesa, olvidados
Y mis dedos teclean un negro camino hacia un amor
Amor de otoño
Música parsimoniosa y bella
Pegajosa, dulzona … se ardiere a las hojas del otoño pegadas
en mi piel aun deseosa

Llega el otoñowww.juliadelarua.com

viernes, 17 de octubre de 2014

A MIS AMIGOS LOS POETAS

 
 
 
El amor hay que sentirlo con el sonido del alma. A veces nos invade la melancolía, aún así es la más bella de las melodías

¿Por qué escapar del ensueño melancólico que provoca el amor?
Acude la noche
La calma
Y pienso en el destino
Un violín
Soy sus cuerdas
Un camino dorado
Hoja muerta que se convierte en flor de primavera
Un amor
Un amor
Me acurruco escondida entre las notas oscuras de mi melodía
Serpenteo siendo LUNA melancólica
Buscona en cada esquina de la calle del tiempo
Luz de farola
Cristales rotos
Suelo empedrado de abandonos
Un amor
Un amor
o tal vez sólo su melodia

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domingo, 7 de septiembre de 2014

- Ciudades Siglo XXI- A mis amigos los poetas


LA CIUDAD  QUE VINO DEL FRÍO

Despierto helada. La habitación  está casi en penumbras. A través de los cristales se introduce una pequeña ráfaga de luz. Me levanto descalza y mis manos se acercan a la ventana de donde emana esa luz circular. Los dedos escarban ansiosos en la escarcha que el frío ha dejado en los cristales sin  apenas conseguirlo. Tal vez la temperatura sea menos de 15 grados bajo cero. Tirito y corro al calor de la lumbre que ya ha encendido algún habitante de mi hogar. Los dedos de mis manos y pies sangran y duelen terriblemente. El Regajo es  un bellísimo paraje, donde cientos de árboles y fuentes de aguas cristalinas me acogen. La vegetación apenas deja penetrar los rayos del sol. Sentada observo la belleza y escucho el susurrante sonido del agua y las  hojas de los chopos que parecen cantar. Cerca de mi hay ancianos y ancianas silenciosas, en los que los surcos de los años han marcado tanto a su cuerpo que apenas pueden moverse. Saco un pequeñito espejo  dorado  en el que hay talladas formas misteriosas. Me observo y veo un rostro adolescente que me mira desde unos ojos ancestrales. Me hago una promesa a mi misma ¿o es al tiempo-espacio? ¡Nunca seré vieja! La ciudad de piedra rosada, los puentes romanos, las catedrales, las campanas, los santos, los curas, los militares, los poetas y los músicos,  atan con crudeza  a mi espíritu. Soy un péndulo que no para. Camino las cuestas, los lugares, los misterios de las calles, las casas antiquísimas, la historia de los Humanitas que dejaron en la ciudad cultura, arte… La ciudad y su puente romano me dan el primer beso en los labios......
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