lunes, 21 de septiembre de 2020

La Bella araña - Seamos combativos

 



Seamos combativos



El virus de la ignorancia no conoce medicina: se expande y enferma, y crea e impone una triste realidad: el miedo.

Quien le escapa a lo desconocido (y toda enseñanza lo es) vive en un perpetuo estado de temor, y como náufrago se aferra a la norma: es un mediocre que contagia su ignorancia, en actos y palabras.

El ignorante acecha: en el Viejo Mundo y en el Nuevo, en el Asia de las tecnologías y las pestes y en África casi extinta. Pocos resisten al enemigo. Pocos lo combaten.

Tengo para mí un nombre que es bastión y esperanza, un pasado que muta en futuro triunfante, signo y símbolo que nació en las costas de Valencia y que se expande ahora al centro de España: La Bella Araña.

En algún momento escribí sobre ella y su querida mentora: Julia de la Rúa. Lo hice en años más felices, cuando la seguridad del presente parecía eterna y todo presagiaba un desarrollo ilimitado. La realidad me desmiente.

Sin embargo, y pese a la tormenta que amenaza al mundo, pese a los paraísos ya cerrados y a los infiernos que claman, más allá del ocaso y confinamiento, de los días iguales y las noches de celda, un grupo resiste: en las sombras como guerrilla y en el trono como monarcas. Un grupo en España y en la Diáspora, que tiene a Julia como protagonista, como valiente invencible, como si la fatalidad pudiese ser trascendida. Y lo será. Por ella y sus obras, su librería y su editorial: los artistas que la acompañan en la gesta. Hoy más que nunca. Porque la fuerza de voluntad necesita montañas para escalar, mares para domar y a sus vientos para cabalgar: la fuerza de voluntad de Julia es la fuerza de la lucha por la vida, el instinto germinal de la Creación, la Naturaleza que grita. Es la fuerza de existir, la luz, el misterio de los días.

Julia brilló en Valencia y regala ahora su fuego en Madrid y en su natal Salamanca, donde miles la esperan y la aman y miles, los ignorantes, le temen.

El mundo cambió. El Arte permanece. Seamos artistas. Seamos combativos.

 

Nicolás Fiks

Buenos Aires- Septiembre de 2020


 

 

 

martes, 15 de septiembre de 2020

EL BOSQUE DE LA DUDA - II PARTE

 


                                                Van volando mis manos... 


Van volando mis manos. Aletean suaves

           inciertas

Viven en un cuerpo ávido

Lo recorren... lo pellizcan... lo acarician...

Van volando mis manos 

 manos quemadas por la Vida

Y las yemas, almohadilladas de sus dedos,

rebotan en la áspera piel que provoca el Invierno.

Van volando mis manos hacia el incierto rostro

Incierto, por cambiante, por austero.

Van recorriendo los labios secos

los ojos atávicos

La nariz enferma

y el pelo que toca ese rostro acariciándolo

es peinado por mis manos que vuelan.

¡Ah! la Duda, otra vez voluptuosa se apodera

Impone esa Duda un rostro masculino al que quiero

En el silencio de mi vida también mis manos lo acarician

Con duda, sin duda, sin miedo.

     Van volando mis manos.....

 

 

Si pudiera...

 

¡Si pudiera!

Sometería al instante en el que vivo plenamente,

a la larga permanencia de una vida.

Pero estos instantes en los que vivo plenamente

son arrebatados por los siguientes,

que envidiosos de ellos, los destruyen

para así nacer ellos mismos.

¡Más si pudiera...!

Dejaría vivir aquellos y estos instantes

para que yo envidiosa

pudiera vivir plenamente por Siempre.

 

 


                                     Si pudiera... II

 

 

 Soledad...

¡Si pudiera robar cada instante de este ahora!

¡Poder llevar esta salvaje quietud

al mundo incierto en el que vivo!

Laderas... cielo... infinito olor a hierba

y apacentar mi alma y mi ser pequeño

con los humanos que me rodean...

y darles la ternura de mi espíritu sincero.

 


                                              Son inevitables...

 

Son inevitables las preguntas ¿acerca de qué?

           ¿De ti?

¿Pero acaso existes realmente?

¿Eres amor, o sólo deseo?

Mientras el tiempo es poseído por la duda

el tic tac sensual del amor, péndola en mi estómago,

hace que la respiración sea viva,

y que tú impávido anides en mí, con esa ternura tan tuya

tan única...

                Dime

¿Eres Verdad?

¿Es posible que llegues a poseerme desde el silencio?

¿O simplemente eres un sueño?

 


Ese tú... Esa yo...

 

Ese tú que me enseñó un día las estrellas

         Esperas.

Esa yo, que estaba allí anhelando el Universo

dejando que tu cuerpo me fuera poseyendo

         No espero.

Ese tú...

Esa yo...

vamos divagando por el camino,  por la senda

Senda de otros,  senda no nuestra.

Ese tú...

Esa yo...

que aletean nuestros cuerpos en busca

Busca de ser tú en mí

Ser yo, ¿En?

Ese tú, y tu deseo...

Esa yo, solitaria, sin nada

bebemos de algo pactado ya hace tiempo

Pacto incierto

       Pacto sereno.

 


DESEAR...

 

Desear un espacio puro,  virgen,

Sólo un pequeño espacio en mi piel

         Deseo.

Limpio, sonoro,  como tu bella voz.

Un espacio que beses, toques, palpes, chupes...

Que juegues con él...

y hagas de él, tu morada.

Un espacio rosado,  al que nadie acceda

Espacio del que sólo tú,

                  seas el dueño.

Y si quieres, un espacio donde me encarceles

Un espacio ínfimo... minúsculo

Para dártelo a ti

         Tú, que eres ¿mi...?


 

Una noche en la niebla...

 

Una noche en la niebla

Niebla humana, dejada atrás del olvido

Noche de música cubana de ¿amor? Y ¿deseo?.

Una mujer que me abraza y pide bailar conmigo.

Un beso suyo de despedida, en mi boca...

Y manos de un hombre sedientas de ser acariciadas

        y que, miedosas, sólo se insinúan con levísimas caricias.

Un medio beso a medianoche

beso de niños que esperan el uno del otro

y más tarde

       unos versos se imponen en el lecho femenino

                  lecho solitario

Versos de otro que dicen...

       Al final, la Esperanza ¡Lo sé!


Dime...

 

¿Cómo son tus labios? ¿Cómo son tus besos?

¿Y tus manos? ¿Son finas, largas?

¿Cómo es tu olor? ¿Delicado?

¿Y tus piernas? ¿Cómo son?

¿Cómo sueñas? ¿Bebes de los sueños?

¿Sonríes? ¿Besas?

         ¿A quién?

¿Y tu espalda? ¿Se eriza si la acarician?

¿ Se encorva si la maltratan?

Tus pies... ¿Cómo son? ¿Caminan doloridos?

¿Y tu lengua? ¿Cómo juega en otra boca?

Tu vello... ¿Cómo es? ¿Rizado como tu pelo negro?

Tu vida ¿Cómo es tu vida?  CUÉNTAMELA...

¿Dibujas? ¿Cocinas? ¿AMAS?

           ¿A QUIÉN?

¿Por qué eres Poeta? ¿Por qué?

¿Te gustan los niños? ¿Y los viejos? ¿Te gustan?

¿Vas al parque? ¿Te gustan los árboles? ¿Sus hojas?

¿Escribes un nombre en una de ellas y la guardas

junto a tu corazón? ¿Qué nombre?

¿Eres triste? ¿Por qué?

¿Eres dulce? ¿Tierno? ¿Te enfadas?

¿Tienes frío si no te quieren? ¿Lloras... si no te aman?

¿Finges por miedo? ¿A qué tienes miedo?

¿A la noche? ¿A los falsos?

Dime

¿Te amo? ¿Te deseo?

                         Dime...


Locura...

 

Otra vez la invasión de la locura.

Respiración lenta, suave

Todo el aire que posee la vida, penetra en mí.

Un lento ir y venir recorre el río caudaloso y profundo

de mis venas

Un cansado cerrar de ojos...

ventanas, que se niegan volverse abrir.

La saliva espumosa llena la boca sedienta

Y se mezcla con el sabor dejado en ella

por el beso de ese que ¿Amo?

Otra vez la duda

O la maldita libertad

O quizás el amor...

Me invaden. Me avasallan.

Me llevan. Me manejan.

     ¿Hasta cuándo?

 

 


 

¿Ser algo más?

 

Las tardes son sosegadas en las montaña.

Regar la tierra con una simple y pequeña regadera

es un rito necesario, obligado, para el encuentro,

que más tarde dará lugar, a una hermanada cena.

Después...

La savia de la tierra perfuma el ambiente,

donde la luna vive...

Y escapo hacia el fondo del barranco, a oscuras

                                   solitaria...

Guiada por mil sonidos húmedos, casi tenebrosos

hasta el final,  en el fondo de ese barranco

dónde un hilillo de agua perfumada,

baja altanero, de la abrupta montaña

y va en busca del río que conduce al océano.

Subir otra vez hacia aquel destino dejado

En el que la tierra seca pide más agua

Retomar lo hecho una y otra vez

hasta deshacerse

       convertirse...

en un ruido húmedo más.

En un olor más.

En un viento más.

En unas gotas de agua que riegan.

En una pequeña y simple regadera.

Y al final

En esa mano...

      que se somete.


 

Amor... ancestral

 

Aun sin ¿conocerte? puedo palpar, o mejor sentir,

             TU PRESENCIA

Toda ella recorre mi Ser, y lo envuelve de una infinita belleza.

Muestras tus manos ante mis ojos, para que pueda

Ser consciente,  de tu existencia.

Se mueven suavemente,  y mi mirada perpleja

roba la magia que de ellas emana.

Tus dedos, y, los pequeños vellos que en ellas habitan,

toman vida... y bailan al compás de una armónica melodía.

Tu cuerpo sutil, es su dueño

Transmite un mensaje de amor

ese amor puro, que aun sin ¿conocerte?

      Me envuelve y me da Paz.

 


Bohemia

 

 

Noche de bohemia.

Figuras de ajedrez dibujadas por manos femeninas

en las paredes de un bello café,

danzan al compás de un sensual sonido.

Dos amantes enamorados de la Música... tocan sus cuerdas...

Y un violonchelo hace el amor a su bella guitarra

envueltos en la bruma escandalosa

De una noche de ¿ensueño?



Angustia

 

 

No sé el porqué de esta angustia que me posee,

sólo con pensar en ti.

Es algo más que necesidad de verte.

No sé nada de ti y mi alma se rebela en contra mía...

Llora poseída por la más triste realidad.

Después de todo...

¿Por qué no hay una respuesta tuya?

¿Por qué sigo amándote, rodeada de tanta negatividad?

El amor me maneja a su antojo.

¿Hasta cuando?

 


Esa tristeza infinita...

 

 

Esa tristeza infinita que invade mi ser

Escucho sonidos armoniosos, sublimes,

que un día plasmó para mi felicidad Rachmaninov.

¿Por qué es la vida así?

¿Cómo podemos

vivir una vida de ficción,

si hay una llena de realidad?

¿Cuándo sentiré mi realidad?

 

 


 

Torrente de sensaciones

 

No existen momentos de paz

cuando el alma expresa su impotencia ante la barbarie.

Torrentes de sensaciones fluyen como río caudaloso.

Sacude el alma al cuerpo, como látigo centelleante

Desde los pies, sube hasta más allá del cerebro

y todo su ser se estremece.

El alma atónita asiste incrédula al teatro de la vida

Teatro que representa la insólita obra de los tiranos

Que se recrean con sus vicios de poder

            En pueblos inocentes

 

 

 

 

 

 


Soledad... turbación

 

¿Alma qué quieres enseñarme?

¿Acaso me queda algo que conocer de mi propia realidad?

Eso parece.

¿Quieres que sepa él porqué de tantos y tantos sentimientos incontrolados?

Tengo miedo a la Soledad y sin embargo puedo vivir sola.

¡Pero tú, mi alma  me dices

que es miedo

a no poder compartir esta vida con afines

Por eso me obligas a la búsqueda.

        ¿Hasta cuándo?

 


El recuerdo de una imagen que planea absoluta después de los años me hace sentir si será un sueño.

 

   ... Un bello país,  que visité en mis años juveniles

Que robo miradas a mis ojos vírgenes de él

Que atrapo mi alma inocente de luchas políticas

Que acogió mi cuerpo, entonces enamorado de todo,

                                    hasta de la vida.

Un recuerdo que me hace dudar,  si es verdad que somos humanos

O bestias,  peor que las bestias  salvajes que pueblan las selvas.

                   Recuerdo...

Las aguas de su mar: transparentes en todas sus gamas de azules y verdes

                   Recuerdo...

Sus minaretes mágicos, esbeltos, alzándose al cielo en busca de Dios

Sus calles ancestrales, empedradas, o sus plazas  medievales

Su Dubrovnik amurallada,  fuerte y rotunda,  rodeada de plenitud azul...

por la que paseé mi perplejidad, sometida  ante tanta belleza.

Sus gentes,  bellos rostros,   tan bellos y tan quietos

que invitaban a nadar en sus ojos claros e inmensos

o recorrer cada poro de la piel de sus hombres

con el placer de mi cuerpo

Recuerdo en mi boca, el sabor de su comida elaborada desde él espíritu:

Cordero asado, girando y girando al calor de la hoguera,

Frescas ensaladas, frutas multicolores, café al estilo moro...

Y las mesas donde servían tan exquisitos mangares

adornadas de bellos manteles de lino bordado

       expuestas al sol del Bosque cercano

Bosque en el que se  recreaba también el olfato,

con olores insólitos,  Naturales

Bosque...  que acrecentaba la percepción del oído

haciendo que el sonido del viento

                        Acunara el alma.

Hoy,  el recuerdo me hace pensar si fue un Sueño

Ya que el país -entonces Yugoslavia- está destruido

Manchado de sangre

Borrado del mapa  o dividido, 

creando otro de odio y de guerras...

y el recuerdo me hace sentir la barbarie humana

esa que perdura por los siglos y siglos

que hace y deshace a su antojo

destruyendo, aniquilando,  devorando al ser humano

Hoy Dudo pasado el tiempo

      Sí ese día fue realidad

                           o Sueño

      

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El amor, por siempre infinito, por siempre libre.

 

El amor que tan cierto está, que tan libre es en mi

Aún hoy,  que no me acaricia físicamente a través de un hombre.

Y sin embargo planea absoluto  mostrándome un pelo negrísimo

Unos finos y sensuales labios

Una camisa de seda blanca con pequeñísimos lunares

Que arropaba  su cuerpo esbelto y frío.

Un ir y venir recorriendo miles de Kilómetros

En las noches de deseo,

     en busca de mi cuerpo.

Unos besos a escondidas de amor prohibido,

de amor mágico

De amor lleno de miedo...

Unos ojos suplicantes,

una boca silenciosa,

Un alma dolorida...

    un Adiós.

Y el amor deseado de mi hoy que recorre cada poro de mi piel

Cada rendija de mi alma, cada átomo de mi existencia

¿Es amor o  es nostalgia?

Cuando la pasión en forma de Vida poseía mi realidad

El dolor campeaba a sus anchas.

Cuando la verdad de otro me ofrecía  su Universo

Su ímpetu... hacia de mí la indiferencia.

Ese extraño ropero que es el Amor guarda

Infinitas dudas

infinitas formas

             Infinitos misterios.

           ¡ hasta cuándo!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


                                  

Hoy...

Hoy,  ya dudo si mi pelo es mío

Si sigue siendo rizado, o largo y rubio.

Dudo,  si mi cuerpo tiene esa textura áspera del pasar de los años

O si por el contrario es blanco  y sedoso...

púber, evidentemente virgen.

Dudo, si mis ojos siguen siendo de ese color claro que no tiene nombre

O si simplemente son dos ventanas abiertas al Universo de la Esperanza.

Dudo,  si mi corazón ama o si ya cansado de hacerlo

Busca consuelo y querer ser sólo amado.

Dudo, de mi existencia infinita

De mi capacidad sin metas

De mis fines

      mis principios

Del instante... del ahora...

De los por qué... de toda respuesta...

Dudo, de mi ser mujer  

De mi ser,  humano.

 


Soy...

 

 

¿ Soy mujer, o soy agua?

Agua pura y cristalina que corre altiva

Sin mirar, sin pensar el por qué de su caudal.

¿ Soy humana, o soy alma sin forma, sin embagues, sin misterios?

¿ Soy pétrea cual piedra

o trasparente, sin tacha?

¿Soy retorno o principio

pájaro o viento?

¿Música de violines

          o tambores doloridos?

¿Flor o hierba

          montaña o valle

             cielo o tierra?

DUDANDO

Descubro la paz insólita de ser tanto

Que asisto quieta al misterio de Serme

Una sensación que me lleva ser...

               Nada

 

     Buscar él vivir, sentir,

                                           de Dios dejar fluir.

                                           Doblegar la espiral

                                           de muerte terrenal,

                                           vencerse y escapar,

                                           hermosa soledad, Dar.

                                           Hermosa soledad, Ser,

                                           sentirse ella, querer.

                                           En senderos, caminos,

                                           Lugares recorridos

                                           Del alma en soledad,

                                           En ellos, la paz buscad

Julia De la Rúa

Poeta.

la bella araña

miércoles, 9 de septiembre de 2020

" EL BOSQUE DE LA DUDA" I Parte

 


           EL BOSQUE DE LA DUDA         


                                ...Porque sólo puede existir duda donde existe                                 

una pregunta, una pregunta sólo donde existe una respuesta, y ésta, sólo donde algo puede ser dicho.

                 Ludwig Wittgenstein                                     

 

 


TODAS LAS JULIAS


         ¿Qué puedo contar de Julia De la Rúa que no cuente ella misma en sus poemas? Es una mujer apasionada por el hecho de vivir, despierta, sencilla y espontánea. Todo lo que busca es saber y, por supuesto, saberse. Sus viajes son tan cotidianos como tomar un café por la mañana, tan ricos como el mar inmenso, como la fuerza de sus ojos y la rebeldía de sus cabellos. Si mira, te destroza, te rompe en mil pedazos y te observa, te exige, te embauca y te serena. Si habla, te escucha y te contesta sin que hayas dicho una palabra. Tiene tanta fuerza que se hace difícil imaginar que zozobra y ahí está, con su Bosque de la duda, con sus claros y sombras, sus atardeceres y días, desnuda y completa. Ríe – y cuando no, sonríe - y trasmite toda la alegría de saberse viva y todo el sufrimiento que supone dolerse. Una vez que conoces a Julia, no es fácil conseguir que desaparezca de tu vida. Se adhieren a tu memoria todos los momentos que has compartido con ella.

          Julia De la Rúa es, empresaria, madre, poeta, niña, adolescente. Es toda su vida, sus altibajos, sus recuerdos, su futuro. Camina regida, moviendo su melena y, aunque no quiera impone su presencia. Propone juegos y las reglas son tan dulces y  disparatadas que has de asumirlas si quieres llegar al final. Propone  preguntas, observaciones, comentarios que apuntan directamente al centro del universo, a la dispersión total de los sentidos.

          Dejarse llevar por sus poemas es contemplar un universo de fuegos de artificio donde las palabras son las chispas de colores que bailan sirviendo de fondo las estrellas.

          Los poemas que vais a leer son eso: momentos que compartiréis con Julia y que nunca podréis olvidar.

 

 Laura Rabanaque

Filósofa

                                           

         

                                           A:  José Miguel Bernal

                                                   



                                                        ... Descubrió mis dudas

                                                      desnudo mi alma...

     



                                                      

 

LA DUDA    I Parte

 

¿Quién eres Duda?. Qué forma de alma tienes que

VIVES en mí y qué tan enconada lucha mantienes

perpetua como las nieves de la gran cima

arrasadora  como el sol de estío en el gran desierto

heladora y gélida como el gran iceberg viviente en el polo

cálida y sosegada como un atardecer después de una levísima lluvia

sutil como el velo de seda,  o las alas de las mariposas

árida y reseca, aterradora, como las tierras deshidratadas  por las sequías oscura y tentadora como la noche...

                     sublime y evocadora, como un dios desnudo.

Quién eres, dime... si aun sabiendo en mi la certeza de ser, Tú, siempre viva aleteas ante mí horadando mi Vida

                 recreándote... bamboleando alrededor de mí, cual cometa.

Quién...  y por qué Duda, anidas día a día,  en mis noches de soledades y en mis atardeceres de nostalgias y deseos, haciendo siempre necesaria una reflexión,

una mirada al mas allá de las acciones

una constante búsqueda

un infinito hilar el sentimiento

una incontrolada variedad de preguntas

un bucear sin oxigeno por el proceloso mar del amor.

Dime Duda  ¿ Eres un fin?

¿O La búsqueda necesaria para verificar y probar todos tus conocimientos?

Dime...

¿Quien soy ahora que nada doy por hecho después de haber creído habitar

en la Verdad absoluta, en el misterio del Ser, en los brazos del espíritu? Dime...

Acaso haya otras verdades,  otro ser, otros misterios, otros espíritus... otro amor

                                             ¿ Dónde?

 

                                      ... Se me asemeja la Duda, al Bosque. Ese Bosque inmenso repleto de vida misteriosa. Ese Bosque insondable, pantanoso, lúgubre a veces. Ese Bosque de grandes claros sin hojarascas, luminoso... ese Bosque de torrentes cristalinos, de alimañas o seres con alas, ese bosque que siempre es Duda porque habitarlo, vivirlo, merece respeto y casi sumisión.

La Duda,  al igual que el bosque,  te obliga a respetarla, a observarla en la distancia, a recrearse sosegadamente en esa no respuesta a las preguntas. La Duda, te hace sentir aun más la certeza ya que la muestra en su trono de grandeza absoluta, plena, poderosa.  

 

El Bosque de la Duda, con sus claros y sus misterios, su inescrutable verdad, su territorio, su franqueza, su fauna virginal, su Libertad.

El Bosque de la Duda se adueña del Ser y a la vez se une, se amiga, o se aleja en silencio en ese devenir misterioso que paraliza opciones por ser infinitas... El Bosque de la Duda maneja al Ser que perplejo se somete aun en su Certeza... El Bosque de la Duda con su gran belleza planea victorioso sin importarle nada más que la sensación,  sutil y grandiosa a la vez,  del que se siente poseedor de la Virtud.

El Bosque de la Duda,  brillante y lucido a veces, escéptico otras, valido siempre,  si te lleva a Buscar el vivir  donde habita la Verdad.

 

Desde la duda existo sin esperar más que el sosiego del alma, la paz infinita aun sabiendo que la Sabia Naturaleza puede hacerme vivir también el mal; ese mal absoluto al que estamos sometidos quizá por la  simple necesidad de crear belleza. No quisiera que mis palabras indujeran a pensar que mis sentimientos son  inconcretos o vanos, si no que  derivaran  de ese fin que es saberse asumido y respetado  así mismo. Hoy en mi presente que podría denominar él más silencioso de cuantos he vivido me someto a ese silencio que recibo del más allá tal vez por que  la Certeza solo sea Silencio.

                                               

Observo...

 

Observo los Días que pasan envueltos en sinrazones

a los que no llegan las preguntas.

Dejo que se vayan los tiempos deliberadamente

Sin hacer nada, y más tarde me muestran su tesoro.

Alcanza mi palabra la cima del ansia .

Ansia de ser eso:  Palabra

Mas la sinrazón siempre está alerta,

esperando la vaguedad de los seres que no entienden

a esa Dama llamada Soledad, encarnada en Palabra.

Pasan los vientos... soles... brumas...

      lluvias... atardeceres...    amaneceres...

en los que nada sino Dudas ocurren

Y van dejando sequías que matan mis esperanzas,

pero que a la vez, sorprendentemente las aviva.

Y aquí estoy yo sin hacer... haciendo,

en un cuerpo que no es mío

     aún siéndolo.

 

                 Es tiempo de Nada entre dudas

 

 

                    Es tiempo de Nada entre Dudas.

                    Es tiempo de VIVIR en la ausencia.

                    Ausencia de todo.

No hay nostalgias ni soledades

Ni siquiera Esperanza

Existe la exquisita quietud del espíritu vivido hasta extenuarse.

Y aunque lleguen campanas de aviso glorioso...

Ya los oídos están sordos.

¿Por qué ceder ante el Amor?

Ya él se aposenta entero, lúcido, dentro de mi razón

¿Por qué asustarse ante la Duda?

Ya ella habita en mí desde tiempos ancestrales.

¿Por qué escapar de la gloriosa libertad?

Si ya soy, su más fiel marioneta

No queda más que sumergirse en el sometimiento,

saberse asumida.

Y ser un poso en el camino del abismo vivido...

 

 

 

 

 

 

 

ES TIEMPO...

 

Tiempo de verme, sentirme, palparme, quererme...

Serme...

Es tiempo de Ser sola

Solitaria brújula que dirige su mirada sin un objetivo

             al que llegar.

Es así, quiera o no.

Basta ya de cumplir con lo correcto, con lo pactado,

con lo social...

Ya no busco querer. Hoy soy querer.

Y aunque esta Duda morbosa, haya anidado en mí

     Sé... que Soy Sola.

 

 


Turbación


Amanecer. Día. Luz.

Aquí estoy aburrida, sedienta de vida.

Llorosos mis ojos,  no de lágrimas  que corran libres

a través de los caminos insondables del rostro...

Si no que se acurrucan en la cuenca de mis ojos,

formando lagos sin fondo.

Quisiera atrapar una brizna de ¿amor?

Más sólo un gran suspiro me llena.

         ¡Espero!

Quizá sea este mi error

No ceder ante la libertad

Esa libertad     que me obliga

A Ser

 

 

¿Turbación?

 

     ...Por qué fríamente, sin pensar,

me dejo sucumbir  sin miedo

en el sentir vano y perplejo

de mi rostro...

 

    ...bamboleo por inercia

en los días y las horas,

recorriendo con mi cuerpo

cada esquina de ellos

y el más feroz vacío me atenaza

dejando inútil al sentimiento...

 

...Dónde estás corazón

aquel sufriente,

aquel mártir

aquel guerrero que amé...

 

    ... Dónde escondes el sufrir

o el embellecer mis lagrimas

o el bailar del alma

en las noches repletas de deseo

o de pasión,  aun soñada...

 

    ... Por qué ya es Todo tan pequeño

y tan grande

tan conocido

tan experimentado

tan exprimido

que respiro la angustia de conocerme tanto

que me lleva a ser:  

                     Tan Desconocida.

 

 


Incertidumbre I

 

Me pesa el alma...

el temblor de mis manos lo hace patente.

¿Por qué tanto saber en mí?

¿Por qué tanta fuerza?

Sólo quisiera ser una brizna de hierba

Y balancearme sumisa,

   Donde el viento es Libre.

 


 

 

Incertidumbre II

 

Qué impenetrable es mi rostro físico

Y qué hermético mi cuerpo...

Cuando los acaricio

Quisiera romper barreras,

Y que mis manos se introdujeran en mí

Valientes.

Se pasearan

Cual aves libres, por el fondo de mi alma de colores

Donde nada es cierto e incierto

Donde todo

Es Verdad

 

 

 

 

  ¿Incertidumbre III?

 

Quizá todo está finalizado... y ésa es mi sinrazón.

¿Acaso nuevos comienzos me esperan?

Cuántas Dudas enigmáticas

ya que me parece haber caminado eternamente

por el Universo del saber...

          ¡Duele!



Incertidumbre  IV


 

En esta cajita que es mi baño,

Me refugio de la vida, para sentir Vida.

Aquí mis manos aletean sobre el papel en blanco,

buscando la palabra, que dé sentido a mi estado...

Suspiros... penumbras... olor

a hierbas aromáticas...

Me pregunto

¿Por qué no un rincón

en la cima de una montaña?

 


 

 

Incertidumbre V

 

Creí haber perdido este vacuo vacío y:

Ahora se impone sublime con su dura carga.

¡Me pesa tanto!

El cuerpo se me hace insoportable, no lo asumo.

Caminar en la inercia del tiempo me repele

Vida...

        ¿Dónde estás?

 

 

 


 Incertidumbre VI

 

Otra vez la lucha contra la melancolía

¡Me hace ver tantas cosas!

¡Tanto mundo, humano, fluyendo!

Puedo sentir su ir y venir por los confines del planeta

Su ulular por las ciudades, pueblos, cárceles, guerras...

¿En busca de qué?

¿De dar salida a su vivir encarcelados en un cuerpo sometido

por la sociedad de los que mandan?

Si un frío helado nos borrara

          después

La luz sería honesta.

 

 

 


Julia De la Rúa.

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