domingo, 28 de febrero de 2010

EXPOSICIÓN DE ARTISTAS PERUANOS

PINTURA PERUANA EN VALENCIA ------------DIRECCIÓN:
España: Julia De La Rúa
Perú: Iván Fernández-Dávila Ocampo
http://www.pinturaperuanaenvalencia.blogspot.com/
Valencia 1 de Marzo 2010
Queridos amigos.
Tengo el gusto de invitaros a La Muestra Solidaria de Artistas de la Vanguardia Peruana que se inaugura el próximo día 12 de Marzo a las 8 de la tarde en: La Sala de Arte de Araña Editorial situada en El paseo de las Facultades nº6 Valencia- España. (Cartel adjunto)
La muestra será amenizada por el grupo de música de Senegal: Los Diablos
Los artistas Peruanos se suman al proyecto Primitivismo femenino
http://www.juliadelarua.com/primitivismo.html con el fin de recaudar fondos para los artistas Peruanos que realizan sus obras con la boca y los pies.
Valencia tiene el privilegio de gozar y compartir arte y cultura a través de los proyectos que Araña Editorial realiza para expandir su idiosincrasia a todo el mundo. Un lujo para los artistas que exponen, ya que las actividades gozan del pertenecer a Arte Solidario que les proyecta sin ánimo de lucro y con una gran trayectoria internacional. Actualmente es la única sala en la ciudad de Valencia donde estudiantes de todas las nacionalidades acuden a sus aulas plagadas de obras pictóricas, fotografías, esculturas, literatura a estudiar lenguas universales y a compartir los estudios que realizan en la Universidad de Valencia y la Politécnica de Valencia. Profesores, organizaciones y asociaciones como:
http://www.ilc-idiomas.com/
http://www.aranyaeditorial.com/
http://www.valenciaforerasmus.com/
Patrocinan los proyectos solidarios haciendo que sean únicos y escapen el excesivo mercantilismo y falta de apoyo, tanto privado, como institucionales, que por desgracia asolan nuestras sociedades artísticas y culturales.
Os dejo algunas de las actividades que hemos realizado hasta el momento
http://www.youtube.com/watch?v=g8dS1j2qsKY
http://www.youtube.com/watch?v=9pTKrpgMyP0&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=cfdoqZkeoCY&feature=related
Os espero a los que podáis acudir y agradecería difundir esta nueva exposición. Desde aquí os entrego mi cariño y mi sueño de libertad y paz al mundo
Julia De la Rúa
http://www.juliadelarua.com/

sábado, 20 de febrero de 2010

METAMORFOSIS. LA ARAÑA ANCIANA


FILEMÓN Y BAUCIS

Júpiter y Mercurio se dirigieron con aspecto humano a mil casas buscando refugio y descanso, y mil casas les cerraron las puertas. Pero hubo una que los acogió, pequeña, desde luego, y con el techo de juncos y de cañas palustres; pero Baucis, piadosa anciana, y Filemón, que la igualaba en edad, habían vivido juntos en ella desde los años de su juventud, en ella habían envejecido, y habían hecho soportable la pobreza aceptándola y sobrellevándola con resignación. Inútil que preguntes quiénes eran allí los señores y quiénes los siervos: ellos dos son toda la casa, igual ordenan que obedecen. Así pues, cuando los moradores del cielo llegaron a la casita, y agachando la cabeza entraron por la pequeña puerta, el anciano les invitó a descansar sus miembros en una banqueta que él sacó y sobre la que Baucis colocó solícita un tosco paño. La misma Baucis removió en el hogar las brasas templadas y reavivó el fuego del día anterior, alimentándolo con hojas y con corteza seca, e hizo nacer las llamas soplando con su débil aliento de anciana, tras lo que bajó del tejado unos pedazos de leña y ramas secas, las partió, y las colocó bajo un pequeño caldero. Luego cortó las hojas de las verduras que su esposo había recogido en el huerto de regadío. Él alcanzó con una horca de dos dientes un lomo ahumado de cerdo que colgaba de una negra viga, cortó una pequeña loncha de ese lomo que habían conservado durante largo tiempo, y la echó en el agua hirviendo para que se ablandara. Mientras tanto, engañan el tiempo con su conversación, y evitan que se haga pesada la espera. Había allí una cubeta de madera de haya, colgada de un clavo por el asa encorvada: la llenan de agua caliente y meten los pies para calentarlos. En medio de la habitación hay un colchón de blandas algas de río sobre un lecho con la armadura y las patas de sauce. Lo recubren con un cobertor que no solían poner sino en días de fiesta; aun así, se trataba de una tela pobre y vieja, digna precisamente de un lecho de sauce. Los dioses se recostaron en él. La anciana, con la falda remangada, pone la mesa con movimientos temblorosos. Pero de las tres patas de la mesa una es más corta; entonces, un pedazo de barro cocido sirve para igualarla: colocado bajo la pata nivela la pendiente, y la mesa, una vez nivelada, es limpiada con verdes hojas de menta. Ponen allí aceitunas de dos colores, propias de la casta Minerva; otoñales cerezas de cornejo aliñadas con salsa líquida, y achicoria silvestre, y rábanos, y una forma de queso, y huevos levemente volteados sobre brasas no muy calientes, todo ello en vasijas de barro. Tras esto traen una crátera cincelada en igual plata, y vasos hechos de madera de haya, untados por dentro con rubia cera. La espera es corta, y del hogar llegan las viandas calientes; otra vez se vuelve a traer vino, no muy añejo, que luego, dejado un poco de lado, deja paso a los postres. A todo esto se añadían sus rostros amables y una disposición solícita y generosa. Mientras tanto, ven que la crátera de la que han bebido tantas veces se vuelve a llenar espontáneamente, y que el vino aumenta por sí solo: asombrados por este hecho inaudito, Baucis y el tímido Filemón se llenan de temor y pronuncian unas oraciones volviendo hacia el cielo las palmas de las manos, y piden perdón por la pobreza de los alimentos y del servicio. Había un solo ganso, guardián de la minúscula casa, que los dueños pensaban matar para los divinos huéspedes; éste corre veloz, aleteando, cansando a los ancianos ya lentos por la edad, y durante largo rato burla su persecución, hasta que al final parece ir a refugiarse junto a los propios dioses. Éstos les prohibieron que lo mataran, y dijeron: «Somos dioses, y vuestros impíos vecinos sufrirán el castigo que se merecen; pero a vosotros os concederemos quedar inmunes ante este mal. Simplemente, abandonad vuestra casa y seguid vuestros pasos, acompañándonos hasta la cumbre de la montaña.» Los dos obedecen, y precedidos por los dioses avanzan lentamente apoyándose en sus bastones, frenados por el peso de los años y moviendo sus pasos fatigosamente por la larga pendiente. Cuando les separaba de la cumbre la misma distancia que podría recorrer un tiro de flecha, volvieron atrás la mirada y vieron que todo lo demás estaba anegado bajo las aguas de un pantano, y que sólo quedaba su casa. Mientras lo contemplan admirados, mientras lloran la suerte de los suyos, aquella vieja casa, demasiado vieja incluso para sus dos dueños, se transforma en un templo: columnas toman el lugar de los postes, la paja se vuelve amarilla y el tejado parece de oro, las puertas parecen cinceladas, y el suelo revestido de mármol. Todo esto mientras Júpiter decía con plácido semblante: «Decid, tú, justo anciano, y tú, digna esposa de un hombre justo, cuál es vuestro deseo.» Tras consultarse brevemente con Baucis, Filemón manifestó a los dioses su decisión común: «Os pedimos que nos dejéis ser sacerdotes vuestros y cuidar de vuestro templo, y puesto que hemos pasado tantos años en armonía, que la misma hora nos lleve a los dos, para que nunca tenga que ver yo la tumba de mi esposa, ni tenga ella que enterrarme a mí.» Sus deseos se cumplieron: mientras tuvieron vida fueron los guardianes del templo; luego, debilitados por la edad y por los años, mientras se encontraban un día ante los sagrados peldaños, comentando los acontecimientos del lugar, Baucis vio a Filemón cubrirse de ramas, y el anciano Filemón vio cubrirse de ramas a Baucis. Y mientras la copa que ya crecía sobre los rostros de ambos se lo permitió, siguieron hablándose el uno al otro, y a la vez dijeron: «¡adiós, consorte!», y a la vez la corteza recubrió sus bocas, ocultándolas. Todavía hoy los habitantes de Bitinia enseñan los troncos vecinos, nacidos de sus cuerpos.

ovidio, Metamorfosis, Madrid, Espasa Calpe, 2003, pp. 297-300.

lunes, 8 de febrero de 2010

PINTURA PERUANA EN ARAÑA

PRESENTACIÓN
Por qué este silencio/

No hay nada si no vacío de existencia/

Armónica belleza me rodea/……
Podrían ser los primeros versos de un poema, o la composición musical y harmónica de una balada, o un grito de esperanza esta MUESTRA PICTORICA de jóvenes peruanos, que a través del mensaje ancestral: Silencio III, de John Chauca, se nos ofrece.

El color haciendo rebeldía y con ella mostrándonos con atrevimiento la solidaridad a través del magistral arte. Todo lo que habitamos cotidianamente se nos da a través de los pinceles: la ingenuidad, la tristeza, el laberintico proceso de habitar ciudades inhóspitas, el erotismo inteligente de los animales que nos acompañan, la minusvalía de la ceguera del mundo que yo intuyo metafísica, el amor surrealista no exento de pasión e incógnitas, la denuncia hacia los ignorantes que matan la vida y por tanto destruyen belleza y el encuentro con El Absoluto, el camino hacia la espiritualidad y el alma.Araña editorial se siente orgullosa de acoger a: Shila Acosta, Giancarlo León Waller, Mako Moya, Valia Llanos, José Luis Carranza, Jairo Robinson, Iván Fernández-Dávila, Elizabeth López Avilés, Ray Uribe, Akira Chinen, Marcos Palacios, John Chauca Jorge Miyagui y Robert Orihuela Ellos son, presente… un punto de inflexión en la Paz del mundo que tanto ansiamos.

Siempre con vosotros…
JULIA DE LA RÚA

PINTURA PERUANA EN VALENCIA ------------DIRECCIÓN:
España: Julia De La Rúa

Perú: Iván Fernández-Dávila Ocampo