domingo, 30 de junio de 2013

A mis amigos los poetas. LOS LIBROS


                          Aquí estoy, sometida a la ingrávida situación de tener que decir algo.
Un lugar inmenso y estentóreo  en el que pueden vigilar ojos ávidos de sensaciones;  almas solitarias también ávidas de compartir sentimientos; depredadores de creativas ideas; fascinadoras serpentinas virulentas del sistema….y mi propio vacío existencial que se revela.
Los últimos días de mi vida envuelta en libros.  Ferias de libro… tiendas de libros… libros de autores… libros de autoras… mediáticos lugares de libros…. fórum de libros… firmas de libros… fotos de libros….libros ---libros
¿Y qué hay detrás de ellos?
Dentro de ellos, una gran lucha creadora; mundos donde podemos recrearnos  emocionalmente; un universo de palabras de las que nutrir nuestro vocabulario perdido;   una  ingente cantidad  de historias con las que involucrarnos y hacer partícipe a nuestro espíritu crítico y rebelde… un inmenso océano de lugares que recorrer  asidos de la imaginación de los escritores y escritoras, que nos animan a conocer verdades y que las hagamos,  VERDAD….
¿Y qué nos encontramos  detrás?  Una sociedad enferma que se aleja de ellos.
NECESITAMOS REABILITAR A LOS LIBROS Y CON ELLOS…. LOS DERECHOS HUMANOS DEL SABER Y LA CULTURA

-Fotográfias de la Feria  del libro Madrid-
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sábado, 22 de junio de 2013

LA REINA SOFÍA VISITA LA CASETA DE ARAÑA EDITORIAL. FERIA DEL LIBRO DE M...



Fotografias de la visita real.
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JAVIER DEL REY MORATÓ. LA REINA, ANTE MI NOVELA LAS ALEGRES NOCHES DE LA...



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Las alegres noches de la Provenza es una hipérbole en fascículos de una España esperpéntica, que el autor imagina en un futuro incierto, mientras los reyes Felipe VI y Letizia disfrutan de unas meritorias y fatigosas vacaciones francesas, que otros llaman exilio.
Algunos han creído ver en estas páginas una sátira político
Otros, una metafísica. El autor —más comedido que sus valedores—, confiesa que solo quiso divertirse: «Si el mundo te expulsa dándote una patada en el trasero sin agradecerte los servicios prestados a la causa —y no tiene el detalle de explicarte cuál es la causa, aunque el efecto lo averiguas sin su ayuda—, siempre puedes mandar al cuerno a ese personaje malcriado, desagradecido, perverso y retorcido»
En su réplica al mundo —que le prepara una emboscada de la que no conseguirá salir con vida—, el autor resuelve reírse de él. Es su secreta venganza, su desagravio, su derecho inalienable a la pataleta. Escondidos tras un biombo, muertos de risa y sin hacer ruido, contemplan sus aventuras Voltaire, Woody Allen, Groucho Marx, Ambrose Bierce, G. K. Chesterton, Wodehouse, Jardiel Poncela, Tomás de Aquino y otros humoristas.
Si el lector quiere ver aquí una metafísica, acaso no le falte razón: los contemporáneos del Quijote —distraídos por accesos irreprimibles de risa— no se enteraron de lo que leían.
Y el autor —o el turbio grupo que se expresa a través de él— no lo oculta: pertenece a la estirpe de Cervantes y de Borges.

viernes, 21 de junio de 2013

PUI MIC ------------------------------------ A MS AMIGOS LOS POETAS

                    Mi novela PUI_MIC ha sido editada en E_BOOK

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Pui-mic, Julia de la Rúa.
Por Susana Medina. Red Tales-Cuentos Rojos

Romance, trauma histórico, vouyerismo … Pui-mic es una novela que en forma de diario nos sumerge en los claroscuros del deseo, la historia y lo social. Me imagino que más tarde o más pronto se hará una película de Pui-mic. Y me imagino que la película seguirá las páginas del diario, que habrá un monólogo en voz en off, escenas de amor, historia, tortura, muerte, sangre, trauma, rencor, desamor y que la luz y la oscuridad jugarán un papel importante.

Como poeta, la narradora busca lo desconocido y lo excepcional. Sedienta de aventura y libertad tras años de soledad y hastío, su encuentro erótico con un hombre enigmático que poco a poco va revelando su pasado espeluznante va llenando las páginas del diario de tensión y suspense. Estamos ante el lado oscuro del deseo y el lado todavía más oscuro de la historia. Educado para la maldad en un régimen totalitario del Este, es un hombre de espíritu roto, que ha sido víctima y verdugo, y que ahora intenta rehacer su vida en el exilio. Es un hombre rodeado de mal, que de joven fue chantajeado por la dictadura a ejecutar encargos atroces, un sicario político cuyo cuerpo cubierto de una variedad de cicatrices habla de la historia de su país. En la película que transcurre en mi mente, el cuerpo deseado es el mapa de los traumas de un país y la cámara se para en cada cicatriz, para relatar el contexto de la violencia política que creó cada herida.

Es apropiado que la forma de esta novela sea un diario donde una poeta habla con su propia voz, que es la verdad desnuda y condensada que tienen lugar en el lenguaje poético. Y también, que hable con el lenguaje del crecimiento espiritual adquirido por una mujer marcada por el machismo de su generación, un lenguaje que contrasta brutalmente con la barbarie de la historia reciente de un país del Este que no se nombra, pero que está ahí como símbolo de la brutalidad de tantos países que educan para imponer sus ideologías a través del miedo y la muerte.

El diario, la escritura como refugio, el diario escrito desde la añoranza y la ausencia, la escritura como exorcismo del pasado e incluso del presente. Sólo un diario puede albergar la intensidad de lo sentido, sin ironía. Plasmar lo desbordante del amor, desde el exceso que desconoce la autocensura. La intimidad del diario busca lo oculto, lo secreto del hombre enigmático. La narradora juega con tres nombres, Missa-Missia-Mischa. Sin embargo, aunque el hombre del Este tenga varios nombres, es su oscuridad, orgullo y miedo lo que predomina. Se puede entrever que es un hombre extremadamente privado, que su trabajo y su miedo le llevan, como a los espías, a vivir en secreto, siempre armado, con las ventanas y las cortinas cerradas, incluso encierra a la narradora con llave cuando va de compras. Su pasado oscuro implica una personalidad reservada. Y este tipo de personalidad tiende a enganchar en los primeros pasos del deseo, para a menudo encenagarse ahí. Es este tipo de personalidad que exacerban el deseo de la poeta. La personalidad hermética lleva a la pregunta, a la duda, a la incertidumbre. Y si esta historia es una historia de amor oscuro, también explora la conexión entre la curiosidad hacia el otro y el deseo. El hueco entre lo que se quiere saber y se sabe, incita al deseo. Y este es el hueco que la poeta habita y del que se alimenta el diario. Mientras que nuestro hueco está hecho de la intimidad erótica del diario y el pasado oculto del hombre del Este.

El hombre del Este ha sido educado para matar y aunque exiliado de su país, su pasado cuelga sobre él como una mortaja recurrente dificultando su relación con la poeta. El hombre es víctima, pero con la protagonista y más allá de la protagonista, nos vamos preguntando hasta qué punto es víctima. Y así, oscilamos entre la fascinación, la compasión, la repulsión, la ambivalencia. Y asistimos a la fuerza arrolladora del deseo que no juzga al amado. Y a la contradicción, de que aún cuando lo juzga, es el deseo lo que predomina.

Como en todo buen libro, Julia de la Rúa habla de la naturaleza conflictiva del ser humano, con sus contradicciones y oscuridades y habla desde la honestidad que permite el diario: amor y desamor, el deseo como algo puro, como apertura total hacia el otro, autoconocimiento y vuelta a la ingenuidad, y el yo como laboratorio donde surgen emociones impredecibles ante el deseo. Pui-mic significa polluelo en rumano, es un apelativo cariñoso y es el nombre que le da el hombre del Este a la narradora. Es una imagen dulce, y en el párrafo donde aparece este nombre nos sorprende un dibujo en negativo de un polluelo que alude a lo lúdico en la relación. Este polluelo es una de las imágenes centrales del libro. Y se supone que expresa la relación del hombre del Este con la poeta. Pero incluso aquí, está como símbolo de vulnerabilidad que sirve para tapar el horror de un pasado sangriento. Y es aquí donde vemos que si la poeta ha sido capaz de reinventarse, hay situaciones en la vida donde es difícil que la reinvención se dé como posibilidad.

Al principio hablaba de la película que veo en Pui-mic. Hablaba de claroscuros. Y de hecho, los contrastes son muchos y a veces se tiñen de su opuesto: el contraste entre la poeta y el amado, la democracia y la dictadura, el este y el oeste, la pobreza y el bienestar, lo sucio y lo limpio. En una de las páginas del diario la poeta habla sobre ‘la barbarie que asola al planeta en busca de las libertades, ¡hay tantas formas de ir a su encuentro!’. Y es así como Pui-mic nos da una lección de historia para que la historia, la otra, la del machismo, no se repita: en busca de lo insólito, del amor y la libertad, la poeta se estrella contra un símbolo de la barbarie histórica y el símbolo no puede escaparse de la lógica del encierro y el idilio inicial se esfuma y se convierte en desamor, y el desamor, en absurda añoranza por ese final feliz imposible que mitigaría el daño y redimiría a la historia.
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viernes, 7 de junio de 2013

PALABRAS PARA JULIA DE LA RÚA- MANUEL LACARTA


                             PALABRAS PARA JULIA DE LA RÚA

 Julia de la Rúa nos trae a Madrid un mundo hecho de esquinas de tapete, que no cuadran en dobleces de cuadrícula, y deseos que ella guarda en papelitos diminutos, como quien acude a pedir su gracia a no sé qué príncipe con corazón de albaricoque; de rebeliones, insumisión y apetencias de ganarse la vida a fuerza de bondad, cariño, en vez de a bofetadas, mordiscos, zancadillas, trompicones.
No hay un solo centro que buscar en él, en su mundo; sino que todo anda disperso, múltiple, plural. Como en un calidoscopio.

Porque nada en Julia, sépanlo ustedes, es premeditado, ordenado, lógico.

Ella es una mujer del “¡ojala!”, del “¡vamos adelante!”, “¡todo es posible!”, y abre puertas sin poner la llave en la cerradura, mira al sol porque le da la gana. Apostaría que sufre de insomnio por la noche y duerme a cabezadas durante el día.

Y porque le apetece, pinta, dibuja, escribe, aborda largos trasatlánticos en la negrura del océano con la única luz de una bombilla por toda guía, y, a veces, pide, sí, que la quiera alguien.

Yo sé que El perfil de los perros, Pui-mic, Dragoste y Los finales y los sueños están escritos con esa sola única intención: para que la quiera alguien.

Y si escribe: “No permitas Amor que la noche te engañe/ y que el tiempo borre tu Nombre”, amor es una palabra con mayúscula y nombrar entraña tanta posesión, que no cabe en esta vida olvidarse de que a la postre estamos también hechos de palabras y de lenguaje.

En sus poemas, no veo un tema, sino que la vida de Julia de la Rúa transcurre por ellos: vital, entregada, beligerante. ¿Hay denuncia? ¿Hay remembranza? ¿Hay pasión? Sin duda. Y yo, cuando la leo, no me pregunto si escribe bien o lo hace mal; si resulta ingenua en este siglo que casi recién comenzado se nos cae como una losa;  o deviene en premonitoria, inquietante a fuer de ser inquieta.

Sucede que al leerla no veo literatura, y eso es tan infrecuente como que Margot me bese en la mejilla por la calle o encontrar a alguien que me recuerde de cuando yo era niño.

¿Por qué será, querida Julia, que al final acabamos indubitablemente por sentirnos huérfanos?

                                    Manuel Lacarta

jueves, 6 de junio de 2013

MANUEL LACARTA - MARGOT EN LA PLAZA DE CASTILLA


PROHIBIDO ESTÁ BESARLA


Esta noche prohibido está besarla,

acariciarla suavemente con los dedos

de la mano, inclinarse para oler

su perfume, de repente tocar

su tersa piel. No se puede ahora

hablar junto a su oído, con la lengua

hacerle cosquillas en los codos,

las orejas, entre las finas cuentas

del collar que luce en la garganta.

No está permitido ver y remirarse

en el fondo de sus ojos, desenredar

el laberinto de su pelo. Esta noche

la casa y el universo de repente

se han vuelto un lugar oscuro. Casi

ya no lo recuerdas, pero fue de esa

extraña manera en que todo

sucede. Nos quedamos solos

cuando el mundo y ella nos dejan

definitivamente al margen

y nos abandonan, nos colocan

una venda sobre las arrugas

de la frente y cada pliegue

de los párpados, llenan

nuestro correo con adioses,

“hasta luego” y “hasta pronto”; entonces,

corremos las cortinas y Vivaldi

suena atronador en todas partes:

el salón, sobre la mesilla de la cama,

dentro del frigorífico de dos puertas

y también en la mesa llena

de papeles del despacho. Qué

locura esa música ensordecedora.

Tan tarde. Cuando la gente duerme.
 
 
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