viernes, 26 de marzo de 2010

LOS FANTASMAS

Los fantasmas buscan entre las sombras ser vistos por la luz, mientras que nosotros buscamos ser luz entre las sombras, hablamos en silencio con ellos, y ellos hablan con nosotros sin palabras.
Los fantasmas son amigos de la noche, de la electrizante Luna y de las estrellas fugaces, en el inmortal espacio nosotros somos pasajeros del devenir, en busca de sueños.
Los fantasmas coexisten con nosotros y nsotros somos fantasmas tambien.

Jaime Romero Balderrama

lunes, 22 de marzo de 2010

DE NOCHE.

De noche
De noche se van a dormir, las calles se han quedado mudas del espanto, duerme el verdugo y el mutilado, ambos al menos en el sueño no se mofan de la paz que se proclama en el país, de noche reclinan sus cabezas, la madre y el hijo malparidos de una patria extinta, las reclinan en las cenizas que quedaron de la revolución que siempre soñó nuestra tierra de diosas y doncellas, cuyos sexos fueron extirpados para no regurgitar vida alguna, para que en el vientre de Tonantzin no renazca el hambre de sacrificio al hombre para la tierra. Las calles se ensanchan por la noche, y la penumbra las hace tener el brillo de los ojos de las madres de los caídos en Tlatelolco, de los presos políticos, y hay algo que les dice que esa será su única justicia. La manzana con la que el amo se atraganta y no le basta, es el sueño del hijo bastardo de Doña Marina, que ya se cansa de comer los hongos azules del Tepozán que le heredó su padre forastero. Las sombras crecen, mientras el obrero tiene la alucinación de ver pan en su mesa, con que salud no le falte, porque la enfermedad es lujo de burgués, por eso su tierra es distinta a la del hacendado, su tierra le curte la barriga, y a su hija vendida, le recordará los olores del fuego mojado de su casa. Se irán a dormir esta noche como todas, contando con que mañana el pueblo se vestirá de sangre y exigirá el jade que le pertenece, arrancará su maíz de las fauces soberbias de la oligarquía y los vende patrias. Mañana será otro día, mañana mi pueblo le quitará el pecho del que maman nuestros opresores.
CAROLINA CHAVEZ. MEXICO

martes, 16 de marzo de 2010

VANGUARDIA PERUANA


























































Una estrella azul
El pasado día 12 los que tuvimos la fortuna de asistir a la inauguración de la exposición de pintura de la joven vanguardia peruana pudimos sentir la luz y el calor de las estrellas azules.
¿No hay estrellas azules? Parece que en el universo al que estamos acostumbrados a mirar no, pero en los universos utópicos de la vida existen y además crean un candor azul metalizado especialmente intenso… así fue la explosión electrizante que emitieron los colores que los jóvenes pintores peruanos habían plasmado en sus obras, pero no solo de ellos si no de las voces y sonidos demoledores de la mente banal que el grupo de música africana: Kirama Kergui supieron integrar en las texturas dadas con rebeldía y pasión.
Demasiado a menudo buscamos formulas con las que impactar, o crear sensacionalismos en los mundos del arte, y no solo en el arte… si no en la vida cotidiana que nos rodea. Seguimos las normas como nos las han enseñado y así creamos actos reflejos de ellas que al final se funden con la mediocridad reinante en el mundo actual. Sin embargo alguna vez –rara por cierto- sabemos atrapar las estrellas azules que se acercan y que a pesar del miedo que nos da mirarlas de frente ya que produce ceguera mental nos introducimos de lleno en su misteriosa luz de placeres y gozos espirituales y a la vez terrenales sin límites.
Así danzamos los presente y los ausentes unidos por ese lazo de luz que ata a la existencia, la verdadera y única de la música, la pintura, la sangre caliente de la pasión desmedida de amores envolventes que nos sedujeron y no elevaron al universo donde las estrellas azules habitan.
Sin duda un nuevo comienzo nos espera y nos alienta a SER y a Sentir sin miedo los parámetros de los elegidos que saben romper normas establecidas y buscan constelaciones donde impera
La magistral obra teatral de la vida.
Julia De la Rúa