domingo, 28 de agosto de 2022
JULIA DE LA RÚA, Araña Editorial | Entrevista de Juan Carlos Vásquez
ESCRITURA FEMENINA:
PROYECTO BASADO EN LA NOVELA
Y POESÍA DE: JULIA DE LA RÚA
Estimada Julia de la Rúa:
Soy Emilio Tadeo. Nos conocimos en el redondo acto de presentación del
libro de Carmen Marco (o Mar Bravo) y estuvimos hablando de Salamanca, Béjar,
Adares, Urueña, el mundo editorial y algunos temas más. Ya por ese
empático conocimiento espero que permitas que te trate ( y que nos tratemos) de
tú.
Fue para mí toda una sorpresa encontrarme con un lugar tan agradable en
Valencia, en buena medida tu artística casa laboral, y sobre todo con un
ambiente personal tan acogedor, comenzando por tu trato afable y exquisito.
Muchas gracias.
Más me ha sorprendido la lectura de tu libro El perfil de los perros,
que me he leído con cuidado en estos días más de magos que de reyes y a la
espera de seguir con Dragoste y los finales y los sueños. Claro que he
leído el profundo, filosófico y lingüístico análisis, a cuatro manos, de Andrés
Alonso y Rocío Garcés, que me parece muy acertado, pero no me puedo sustraer al
deseo de enviarte mi experiencia personal de lector, al margen de apreciaciones
academicistas. Bien sé que para ti el libro puede tener ya algo de agua pasada
(aunque intuyo que no debe de ser muy pasada), pero para el lector actual, como
yo, el libro es nuevo, como la caliente hogaza recién salida del horno de la
tahona.
Ha
sido una sorpresa, una muy agradable sorpresa de comienzo a fin. Partes en
tu libro de un inicio pautado, encargado, esa fórmula mágica y
superrealista de Adares, El perfil de los perros, ese camino muy estrecho. No
es nada fácil, para comenzar, escribir bajo una consigna externa. Pero desde el
mismo inicio tu poesía se apropia de la consigna, la absorbe, la asimila y la
hace propia. El perfil de los perros pasa a ser Julia de la Rúa. Y como si al
lector le cayera un cántaro de agua helada en pleno invierno, se ve inmerso en
una valiente y muy arriesgada denuncia del maltrato, del maltrato procedente
además de la persona amada, del hombre deseado. Maltrato psicológico pero
también, más o menos simbólico, físico. De ahí, en un proceso no exento de
lógica, tu poesía extrae una de las imágenes más atrevidas de la lírica
femenina contemporánea: la mujer como perra. Hace falta mucho coraje no solo
para plantear esa identificación, tanta que en el comentario de Andrés Alonso y
Rocío Garcés, se desplaza muy púdicamente la figura hacia una nueva
estructura que no se explicita nunca en tus versos: "el ser humano es un
perro". Lo tuyo es mucho más duro, radical y severo: "Perra a dos
patas /Perra... o simplemente / Mujer..." Porque lo que más sorprende de
tu poesía en esta fase es tu reivindicación de ese ser perra tan cargado de
connotaciones negativas en el lenguaje convencional pero ponderativo en tu
poesía.
Todo ese
convencionalismo revienta en esta poesía con ese orgullo de ser, más que
sentirse perra (y hasta duele decirlo así). Pero tu libro no se detiene ahí. En
pasos naturales avanza, de modo que llega a la exaltación de la hembra, de
sentirse hembra (incluso con mayúsculas, HEMBRA), por encima incluso de ser y
sentirse mujer (a veces hasta con connotaciones peyorativas). A partir de aquí
sí se da un salto cualitativo: de la denuncia más o menos personal, se pasa a
la denuncia de la inhumanidad generalizada, de la violencia, de los gobernantes,
del armamentismo, de la ciudad fría, de las convenciones sociales estúpidas,
del crimen contra la naturalidad y contra la naturaleza, contra la sensualidad,
la sexualidad o el erotismo, de la falta, al mismo tiempo, de espiritualidad,
porque no son términos contradictorios. De ahí la "guerra" de la
mujer, que no acepta un papel pasivo, contra todo aquello que la encadena,
reprime y amordaza. Y esa mujer-perra (cuesta escribirlo), grita y clama, y
renuncia en buena medida al lenguaje simbólico dominante y casi a cualquier
tipo de retórica, al comienzo del libro, para explayarse sin límites ni
prejuicios ni eufemismos, a veces con palabras rotundas e impactantes, que
denuncian pero no esconden ni disimulan su deseo. En efecto, es un libro muy
valiente, que avanza en eso que se suele llamar generalizando feminismo pero de
la forma más personal y radical, visceral, de la forma más válida, sin plegarse
a ninguna consigna externa ni manual de acción o pensamiento.
Para mí hay un
poema que recoge y sintetiza todo este complejo programa: Nací para habitar
la Belleza, una exaltación de la libertad primigenia de la mujer y, por
extensión, del ser humano y, al mismo tiempo, denuncia de las limitaciones,
represiones o encarcelamientos sociales.
Los poemas
de Adares, al final del libro complementan felizmente ese planteamiento inicial
de libro escrito a dos voces (aunque la predominante sea la tuya,
evidentemente), y el texto citado de Andrés y Rocío es un perfecto colofón,
aunque prefirieron no recoger el guante de tu extrema y casi martirio- lógica
desnudez lírica, cierto que muy difícil o casi imposible de mantener, y derivar
el mensaje del hablante poético, el individual y personal tuyo (lo propio del
poeta), hacia los derroteros generales y filosóficos. Y tus dibujos, aunque
sean en blanco y negro -cuando son tan ricos de colorido-, son esa guinda que
culmina esa amarga, muy amarga pero esperanzada, al fin y al cabo, obra tuya, El
Perfil de los perros.
Enhorabuena, Julia, y gracias, por tu gran libro.
Emilio Tadeo Blanco
Escritor. 2021
domingo, 21 de agosto de 2022
Julia De la Rúa- ESCRITURA-POESÍA-ARTES PLÁSTICAS
ESClRl - POESÍA - ARTES PLÁSTICAS
JULIA DE LA RÚA
Poesía… Pintura…. Música.
Tres universos imperantes en mi vida…. Mundos mágicos que me
llevan a la necesidad de expresar sin límites esa especie de espiral que maneja
mis sentidos.
Nací en Bejar,
un pueblo de la provincia de Salamanca (España). Situado a las faldas de una
inmensa sierra, la sierra de Bejar.
Crecí entre las nieves, el frío, los castaños, las jaras,
las nieblas y los hielos del invierno, el calor seco y sensual del verano, y el horizonte de las cimas montañosas
que tocaban ese cielo intenso de colores casi siempre oscuros.
Viví hasta los catorce años saboreando la plenitud de la
Dama Naturaleza… fui una niña druida que se escondía entre la Floresta donde, a falta de personas que siguieran mis
costumbres, hacía mis reuniones rituales rodeada de robles, arbustos,
luciérnagas, libélulas, mariposas, topos, lombrices…. Comencé mi camino nómada a esa edad en que
mis padres emigraron hacia la eterna Salamanca, ciudad donde el saber es cosa
de todos, donde lo ancestral invita al pensamiento, a la contemplación, al
abandono de todo acto material, a la realización de la espiritualidad.
Recuerdo el primer día intensamente. Lo primero que divisé a la llegada a la bellísima ciudad, fue una fuente en medio de una plaza. Me sorprendió tanto que aún recuerdo el sentimiento que me produjo, siempre vi el agua correr libre… ya que mojé mis pies en ríos, charcas, nieves, regatos, y ahí estaba el agua encarcelada, mostrando formas artificiales que a mí no me gustaron. No entendía el porqué de manejar el agua de aquella manera. Aun así, y a pesar de los pocos años que permanecí en Salamanca, marcaron mi vida para siempre. Más tarde el Mediterráneo acogió mi cuerpo y mi alma, aunque esta última revolotea constante por aquellas cimas que mis ojos de niña habitaron.
En el Mediterráneo
(en la ciudad de Valencia) ha fluido mi vida intensa, en él vivo el Caos del
mundo, en él despliego mis alas hacia los demás, hacia esa humanidad que me
interesa y amo, esperanzada hacia una realidad mejor para todos.
Hablar de mi obra casi
me es imposible, ya que no tengo
referencias de cómo lo consigo. Nace de
mí espontáneamente, sin premeditación. Sólo pretendo mostrarla amparada en las
gentes que me rodean.
Siempre he sido una viajera impenitente. Viajera en los
sueños más bien, ya que ante la imposibilidad de visitar físicamente todos los
Universos que desearía, mi espíritu rebelde me ha llevado a ellos a través de
la aventura misteriosa de transgredir las fronteras de lo impuesto, de lo
llamado real, de la moral establecida, de la vida mediática y fría que nos
envuelve. Así, mi espíritu vuela libre por los valles de la
creatividad y yo, dócil me someto a él
como el águila se somete al viento.
Ofrezco mis páginas a todos aquellos que améis La Libertad,
para que hagáis de ellas un mundo rico en ilusiones, un mundo de Paz y Amor sin limites, un mundo sin hipocresías y sin miedos, un mundo donde la sociedad sea dirigida por sabios y sabias que pretendan
solamente expresar sus sentimientos más
profundos, un mundo donde la inocencia habite pletórica, y la magia planee
eterna, donde, en definitiva, todos SEAMOS nuestra realidad primigenia.
Julia De la Rúa.
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