domingo, 13 de noviembre de 2016

ME HUBIERA GUSTADO TENER MUY CERQUITA A LEONARD COHEN. A mis amigos los poetas


Me hubiera gustado tenerle muy cerquita en mi cama... esa cama de quietud y susurros, de destinos poéticos y placeres sosegados.

Hombres como él, me hicieron conocer ya hace mucho que existen poemas de VERDADES. Sin saber que era poeta,  busqué  en las librerías algún libro escrito por él…hasta que encontré uno incluso con sus  expresivos  dibujos y me enamoró.

Hace muy poco le vi dialogar sobre la muerte, la suya...  sonreí...

Me parecía que eso no iba a llegar nunca. Días después, llegó la noticia: Se  marchaba a otro refugio, a otros confines en los  que retarme a buscarle.    

Así lo hice y me encontré con un poema que se me hace cercano, muy, muy cercano a  él,  a su sentir el destino,  y yo sentí  el mío, ese destino dibujado  en un  poema  y que puedo utilizar para recrearme aunque sea en un universo llamado nostalgia... Y aunque Leonard se lo escribiese a otra, yo le seguiré encontrando en esos hilos que van a ciudades  únicas, lugares  paralelos o  tiempos inventados.



Poema Destino de Leonard Cohen

Quiero que tu cálido cuerpo desaparezca
educadamente y me deje solo en la bañera
porque quiero considerar mi destino.
¡Destino! ¿por qué me encuentras en esta bañera
ocioso, solo, sin lavar, sin siquiera
la intención de lavarme excepto en el último momento?
¿Por qué no me encuentras en lo alto de un poste de teléfonos,
reparando las líneas que van de ciudad a ciudad?
¿Por qué no me encuentras cabalgando a través de Cuba,
un hombre gigantesco con un machete rojo?
¿Por qué no me encuentras explicando máquinas
a pupilos poco privilegiados, españoles negroides,
contentos de que no sea un cursillo sobre escritura creativa?
Vuelve aquí pequeño y cálido cuerpo,
es la hora de otro día.
El destino ha huido y yo te elijo a ti
que me encontraste mirándote fijamente en un almacén
una tarde hace cuatro años
y has dormido conmigo desde entonces.
¿Qué te parecen mis ojos de pescador después de todo este tiempo?
¿Soy lo que esperabas?
¿Acaso estamos demasiado tiempo juntos?
¿Acaso se avergonzó el destino ante la doble toalla turca,
nuestro conocimiento de nuestras pieles,
nuestro amor que es proverbial en todo el bloque,
nuestro acuerdo de que en cuestiones espirituales
yo debo ser el Hombre del Destino
y tú la Mujer de la Casa? 

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