miércoles, 11 de septiembre de 2013

Dragoste y Los finales y los sueños

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Aquella escritura salía con absoluta libertad hacia papeles que encontraba en cualquier lugar donde me hallara, y así en instantes nacían las palabras que mostraron la gran inquietud que sentía por aquellos días y que siguen intactas en esta nueva edición. Más allá de indagar los lectores si es poesía, prosa o está mejor o peor construida, les pido comprensión ya  respeto profundamente aquella posesión que me llevo a ser una mujer, un humano liberado.

 

Europa del este se descomponía  con sus guerras absurdas al igual que muchos otros países;  el mundo estaba alerta con la llegada del nuevo siglo y el año 2000. Financieros, políticos, sociólogos, banqueros, informáticos, temblaban con un  cambio que creían sería catastrófico además de sociedades sectarias que se protegían por lo que a la vez creían seria el final del mundo.

 Hoy no sólo el siglo XXI precede al peor siglo de la historia de la humanidad, si no que se está convirtiendo en un siglo tan demoledor y terrerorifico que debemos de decir ¡¡BASTA!!

 

Hasta entonces mis finales habían sido siempre demoledores. Niñez, adolescencia, juventud y   madurez  me adentraban  en el conocimiento del vacío  existencial y siempre en medio de aquellas temporadas en el infierno me había refugio en los sueños, sueños que siempre me salvaban y me guiaban hacia un camino de luz y nueva vida.

 

Escribiendo, me llovieron todas aquellas épocas. Llovían hacia mí como un alimento o mana que hicieron que hoy día pueda saber que ya no hay finales en mi, si no un camino agreste y a la vez repleto de dones  a los que me aferro para saber que si aún vivo en el caos, ese caos deber de ser un faro de gran alcance energético  que me muestre un solo objetivo luchar por la verdad.

 

¿Y la verdad que es? Recuerdo  que al editar Los finales y los sueños algunos poetas me decían: La poesía de denuncia ya no tiene salida. No está de moda, eso eran los 60 en España cuando la canción protesta nació.

Aquellos comentarios me inducían a  pensar en un  oscuro status social  del que escapé… no creyéndome que era una poeta  a sueldo, si no un canal abierto al dolor que sentía por el mundo. Quiero matizar que jamás escribo alentada por los beneficios que pueda obtener si no que  aquello que me induce a hacerlo y me dirige libre a una dulce sonrisa que nace cuando escribo.

¿Recuperar estos textos y por qué?  Primero por mi propia realidad personal que me induce a seguir siendo libre y trasgresora de los dogmas, impuestos. Quiero recuperar para los demás aquellos días en los que vagaba sin rumbo por una sociedad llena de perjuicios,  hacia un espacio de infinitos niéveles  en los que aprendí y me mezcle con personas de prácticamente todo el mundo, que me enseñaron que todos somos iguales energéticamente, poseídos por una  energía primigenia en cuerpos creados por la Naturaleza para sobrevivir en su habitad. Dragoste y Los finales y los sueños hablan de aquellas personas y espacios. Nada es imaginación. Es Vida

 .............................. www.juliadelarua.com

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