viernes, 21 de junio de 2013

PUI MIC ------------------------------------ A MS AMIGOS LOS POETAS

                    Mi novela PUI_MIC ha sido editada en E_BOOK

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Pui-mic, Julia de la Rúa.
Por Susana Medina. Red Tales-Cuentos Rojos

Romance, trauma histórico, vouyerismo … Pui-mic es una novela que en forma de diario nos sumerge en los claroscuros del deseo, la historia y lo social. Me imagino que más tarde o más pronto se hará una película de Pui-mic. Y me imagino que la película seguirá las páginas del diario, que habrá un monólogo en voz en off, escenas de amor, historia, tortura, muerte, sangre, trauma, rencor, desamor y que la luz y la oscuridad jugarán un papel importante.

Como poeta, la narradora busca lo desconocido y lo excepcional. Sedienta de aventura y libertad tras años de soledad y hastío, su encuentro erótico con un hombre enigmático que poco a poco va revelando su pasado espeluznante va llenando las páginas del diario de tensión y suspense. Estamos ante el lado oscuro del deseo y el lado todavía más oscuro de la historia. Educado para la maldad en un régimen totalitario del Este, es un hombre de espíritu roto, que ha sido víctima y verdugo, y que ahora intenta rehacer su vida en el exilio. Es un hombre rodeado de mal, que de joven fue chantajeado por la dictadura a ejecutar encargos atroces, un sicario político cuyo cuerpo cubierto de una variedad de cicatrices habla de la historia de su país. En la película que transcurre en mi mente, el cuerpo deseado es el mapa de los traumas de un país y la cámara se para en cada cicatriz, para relatar el contexto de la violencia política que creó cada herida.

Es apropiado que la forma de esta novela sea un diario donde una poeta habla con su propia voz, que es la verdad desnuda y condensada que tienen lugar en el lenguaje poético. Y también, que hable con el lenguaje del crecimiento espiritual adquirido por una mujer marcada por el machismo de su generación, un lenguaje que contrasta brutalmente con la barbarie de la historia reciente de un país del Este que no se nombra, pero que está ahí como símbolo de la brutalidad de tantos países que educan para imponer sus ideologías a través del miedo y la muerte.

El diario, la escritura como refugio, el diario escrito desde la añoranza y la ausencia, la escritura como exorcismo del pasado e incluso del presente. Sólo un diario puede albergar la intensidad de lo sentido, sin ironía. Plasmar lo desbordante del amor, desde el exceso que desconoce la autocensura. La intimidad del diario busca lo oculto, lo secreto del hombre enigmático. La narradora juega con tres nombres, Missa-Missia-Mischa. Sin embargo, aunque el hombre del Este tenga varios nombres, es su oscuridad, orgullo y miedo lo que predomina. Se puede entrever que es un hombre extremadamente privado, que su trabajo y su miedo le llevan, como a los espías, a vivir en secreto, siempre armado, con las ventanas y las cortinas cerradas, incluso encierra a la narradora con llave cuando va de compras. Su pasado oscuro implica una personalidad reservada. Y este tipo de personalidad tiende a enganchar en los primeros pasos del deseo, para a menudo encenagarse ahí. Es este tipo de personalidad que exacerban el deseo de la poeta. La personalidad hermética lleva a la pregunta, a la duda, a la incertidumbre. Y si esta historia es una historia de amor oscuro, también explora la conexión entre la curiosidad hacia el otro y el deseo. El hueco entre lo que se quiere saber y se sabe, incita al deseo. Y este es el hueco que la poeta habita y del que se alimenta el diario. Mientras que nuestro hueco está hecho de la intimidad erótica del diario y el pasado oculto del hombre del Este.

El hombre del Este ha sido educado para matar y aunque exiliado de su país, su pasado cuelga sobre él como una mortaja recurrente dificultando su relación con la poeta. El hombre es víctima, pero con la protagonista y más allá de la protagonista, nos vamos preguntando hasta qué punto es víctima. Y así, oscilamos entre la fascinación, la compasión, la repulsión, la ambivalencia. Y asistimos a la fuerza arrolladora del deseo que no juzga al amado. Y a la contradicción, de que aún cuando lo juzga, es el deseo lo que predomina.

Como en todo buen libro, Julia de la Rúa habla de la naturaleza conflictiva del ser humano, con sus contradicciones y oscuridades y habla desde la honestidad que permite el diario: amor y desamor, el deseo como algo puro, como apertura total hacia el otro, autoconocimiento y vuelta a la ingenuidad, y el yo como laboratorio donde surgen emociones impredecibles ante el deseo. Pui-mic significa polluelo en rumano, es un apelativo cariñoso y es el nombre que le da el hombre del Este a la narradora. Es una imagen dulce, y en el párrafo donde aparece este nombre nos sorprende un dibujo en negativo de un polluelo que alude a lo lúdico en la relación. Este polluelo es una de las imágenes centrales del libro. Y se supone que expresa la relación del hombre del Este con la poeta. Pero incluso aquí, está como símbolo de vulnerabilidad que sirve para tapar el horror de un pasado sangriento. Y es aquí donde vemos que si la poeta ha sido capaz de reinventarse, hay situaciones en la vida donde es difícil que la reinvención se dé como posibilidad.

Al principio hablaba de la película que veo en Pui-mic. Hablaba de claroscuros. Y de hecho, los contrastes son muchos y a veces se tiñen de su opuesto: el contraste entre la poeta y el amado, la democracia y la dictadura, el este y el oeste, la pobreza y el bienestar, lo sucio y lo limpio. En una de las páginas del diario la poeta habla sobre ‘la barbarie que asola al planeta en busca de las libertades, ¡hay tantas formas de ir a su encuentro!’. Y es así como Pui-mic nos da una lección de historia para que la historia, la otra, la del machismo, no se repita: en busca de lo insólito, del amor y la libertad, la poeta se estrella contra un símbolo de la barbarie histórica y el símbolo no puede escaparse de la lógica del encierro y el idilio inicial se esfuma y se convierte en desamor, y el desamor, en absurda añoranza por ese final feliz imposible que mitigaría el daño y redimiría a la historia.
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