domingo, 12 de agosto de 2012

A LOS AMANTES DE LOS LIBROS Y LAS FÁBULAS


La fábula
Cierto día una mujer escuchó hablar sobre un jardín al que gran parte de los humanos tenía miedo. Tanto que a ella le habían prohibido tácitamente adentrase en él. Temblando, se decido a traspasar sus livianas puertas de entrada. Su corazón comenzó a galopar a gran velocidad; mucho por el miedo a ser descubierta por los inquisidores de libertad y más por la sensación que iba sintiendo al cruzar aquel lugar.

Pasillos estrechos y lineales conformaban el jardín que aún en su rectitud poseía inmensas formas. Lugares recónditos, seres que brotaban en infinitud de vidas que habitaban otros jardines…entre ellos los jardines colgantes de Babilonia, ciudad de inquietante belleza creados por las primeras civilizaciones; o los jardines que El Bosco había dibujado recargados de lujuria en la edad media…Los jardines árabes de Medina Azahara donde Boaddill último Rey de Granada había gozado sus amores… Decadentes jardines sin nombre, ni colores, llamados los jardines de la ignorancia que provocaban la destrucción de cualquier atisbo de vida… o futuristas e insondables jardines aún por descubrir.

La mujer se sentía liviana o lúdica ante aquellos pasillos de inquietante belleza, o conmovida ante otros, ya qué también semejaba un inmenso laberinto de emociones que iba descubriendo de la mano de seres humanos que creaban fantasías o quimeras, u otros seres repulsivos de infinita fealdad. Todos ellos le mostraban su existencia, su creatividad, sus voluntades, sus perversiones, sus sentidos humanos o las falacias más grandes que a veces hacían decaer a la mujer que se revolcaba en lagrimas de dolor y cuyo dolor y miedo por sentirlo intentaban hacerla salir corriendo de aquel lugar que era capaz de Mostar su debilidad de inducida humana, acto que repudiaba y por lo tanto no la permitía dejar de caminar hacia el final de aquel jardín de dos puertas.

Días y tiempo sin tiempo la ocupó aquel lugar misterioso.

Cuando alcanzo al final la puerta de salida y la cerró, medito sobre los por qué de aquella prohibición. Era imposible imaginar que aquella inmensa y gloriosa libertad que había sentido fuese castigada por vivirla. Jamás en ella se había producido un contacto tan especial con sus propias fuerzas íntimas. Jamás había desarrollado tanto su inquietante anhelo de saber más y más…Jamás había sentido lactar más de la vida y que su corazón palpitara o su piel se erizada por las emociones y las vivencias que aquellos personajes a lo largo de todo el recorrido le habían enseñado, haciéndola conocer sus necesidades o denunciar su mezquindad o mostrar su YO o su belleza extrema, con tanta realidad….
Inquieta volvió a la entrada principal. Se había olvidado observar un letrero que colgaba de la entrada del jardín. Quiso saber que decía y leyó.

Este jardín ha sido construido por seres libertarios que conociendo la verdad de la EXISTENCIA quieren ofrecerla a los demás porque en ella descubrieron que la verdadera y única libertad está en nuestros espíritus y mentes Y que nadie JAMAS será capaz de aniquilar este jardín llamado:
LIBRO

@ Julia De la Rúa. www.juliadelarua.com

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