viernes, 16 de marzo de 2012

ME ENAMORÉ SIN PERMISO -ADARES-






Introducción. EL PERFIL DE LOS PERROS


Caminaba por la plaza mayor de Salamanca en Enero del dos mil seis y como todo lo que ha dirigido mi vida llena de incógnitas de repente me vi ante Adares, mi hombre de barba blanca, mi poeta de mirada de azules cristalinos que robaba al cielo que le acogía.

El frío de enero… Adares y su mesita de playa; sus libros y sus energías de poesía desbocada, pletórica de surrealistas metáforas, que me elevaban al sumo de los placeres, y el más privilegiado de ellos, pertenecer a un grupo de poetas y escritores en el que me encontraba asida de la mano de mi prodigioso poeta de adolescencia… Adares… aquel que yo veía pululando por los soportales de mi plaza mayor de Salamanca, aquella Salamanca de la sabiduría, la austeridad y el gozo de la piedra rosada con que construye sus monumentos y edificios y a la que Adares el anárquico... bello hombre... dúctil animal llamaba Carmen y así a través de ella, se acercaba a todo aquel que le observaba libre y después irremediablemente se convertía en su amor o en su panal de abejas donde te hacia reina u holgazán o miel...o sueño o espadachín o mujer jardín como me dedico en uno de sus libros.
En aquella tarde inesperada ya que no había pretendido verle debido al intenso frío, Adares me ofreció de nuevo sus poemarios… Nunca elegí lo que quería leer de él, si no que le permitía que eligiera por mí y yo le obligara a firmármelo. Que cruel y que bello lo que yo hacía, ya que mis ganas de tenerle entero en sus libros me hacia olvidar su parkinson, pero él fiel a mi deseo me dejaba sus palabras; intuyo que siempre esperaba que detrás de su negación fingida, yo le incitara a hacerlo para recibir un beso de color rojo en su barba blanca, con que yo le agradecía aquellas mágicas dedicatorias.


Me entregó su poemario que había recogido de la mesita y que noté como no dudaba un instante y me dijo sonriendo….

- Este te gustará

Después del amanecer llego la lealtad

Curiosamente ese día no esperó que le pidiese su dedicatoria.

- Para tu palabra que será la luz de la mejor ventana

Y sonriendo pícaro me dijo

-Quiero escribir un libro contigo. Ven este verano y lo hacemos juntos.

¿Realidad? ¿Sueño?..¿Escuchaba de verdad aquella propuesta?

¿El hombre, el poeta de mi adolescencia, el inalcanzable… me ofrecía escribir algo con él?

Años antes me había presentado ante Remigio un domingo acompañada de un amigo en los rinconcitos arcos del Corrillo de Salamanca.

-Hola Adares... ¿sabes que escribimos en el mismo colectado? Alba y Camino

-¿si? ¿Tú quien eres?

-Soy Julia De la Rúa

Ah si, ¡te sigo mucho! Eres muy buena poeta. La poeta rebelde.

A veces escuchar esto de los demás es difícil, ya que o no terminamos de creer en nosotros mismos, o la sociedad raramente te agasaja con sus palabras. ¿Adares me conocía? ¿Yo una absoluta desconocida era seguida por un genio el bohemio de mi adolescencia?

-El tiempo fue pasando y mis visitas al Corrillo fueron haciéndose asiduas a través de los años. Alguna vez tuve la gran suerte de reunirme con él en el parnaso particular de la bella Plaza Mayor a escuchar la voz de grandes artistas: José Miguel Bernal otro poeta de la tierra del Tormes y Regina Rodríguez la gran escultora, la poeta de la arcilla. Los tres, bohemios por excelencia, han formado su Parnaso particular allá donde los espíritus son libres, sin trabas y sin dobleces, como a ellos les gustaba ser y sentir.
- ¿Sobre qué escribo? Le pregunté incrédula

-Sobre la Otra voz o el Perfil de los perros

-¿El perfil de los perros? ¿Qué significa?

-Un camino muy estrecho... me dijo observándome atento.


Entonces no supe porque extraña razón le ofrecí ir escribiendo en mi ciudad actual, Valencia, mientras él podía ir haciéndolo en Salamanca. Mi propuesta la acepto encantado… yo lo haría desde el mediterráneo y él desde su adorada Carmen... Después se unirían los poemas, las palabras rebeldes o los sueños de maestro y discípula, de mujer y hombre... de poeta a poeta

Me marche de su lado una tarde muy fría de Enero… La Plaza estaba apenas concurrida y me despedí dándole un beso… Antes a modo de despedida le había dicho.

-Por qué no te vienes a Valencia conmigo, allí no hace tanto frío. Era una muestra de cariño, de afecto y respeto a la vez.

Me sonrío como siempre de aquella manera tan picara

- Y que hacemos con mi Parkinson

Me dijo adiós….después vino el viaje en tren hacia el mediterráneo, mi otra tierra de nómada. Sentada en aquel habitáculo cimbreante sus libros descansaban encima de mis piernas…

Después del amanecer llego la lealtad

Me había enamorado de un poeta, ya mujer…elevado a sus notas de musicalidad mística, a su poemas desgarradores, atrevidos... castellanos…rebeldes… Me había subyugado su sonrisa y su picardía que le permitió dejarse mi último beso rojo, en su barba blanca, ante el hecho de yo querer limpiárselo.

Días después comenzó una especie de desasosiego... Me sentía insólitamente mal…El universo de mi al-redor no era el mismo... los contantes perfumes a misterio me seguían a cada paso, hasta que recibí una llamada de Salamanca y me dijeron:

-Adares ha muerto.

Solo habían pasado unos días y Adares había acortado la distancia que nos separaba de kilómetros de carreteras y ciudades, para pasarme su testigo de poeta, y la esencia particular que deja la muerte, la bella para mi, ya que me daba la oportunidad de estar siempre en su esquina, ya no de Plaza Mayor, de Carmen, si no de la esquina del tiempo sin tiempo.
Adares me paso su testigo..


Después del amanecer llego la lealtad

Y debo decir que no hay nada premeditado en este cúmulo de palabras -SIN NOMBRE-que forman El perfil de los perros. Han nacido o nacieron ya hace siglo de existencia. Yo sólo he sido un cubil donde estaban arremolinadas… o arrejuntadas por Adares mi amo, mi dueño y mi señor poeta, mi hombre… y también por mi, yo mujer, que sonríe a pesar de la crudeza de la vida o como decía Adares, de este perro mundo.

Tal vez pueda resultar crudo este Perfil de los Perros, pero la vida es cruda y obscena; también valiente, mágica, atrevida, erótica y fiel… Fiel, Fiel… y por lo tanto BELLA y yo en estos estadios de mi vida, lo soy en todas mis facetas de rebelde ácrata… Mis tierras de la niñez me enseñaron a serlo. Las nieves, las ventiscas, el ulular del viento… y la belleza de la tierra no tiene otro camino más que La LIBERTDAD y la Fidelidad….
De ahí que cumpla con lo propuesto por Remigio González Adares, el poeta universal al que yo admiro porque supo dar su verdad al mundo, a sus gentes, a los elegidos... Aquí os dejo a todos los que os acerquéis a estas palabras que son de los DOS, no sólo mías, ya que cada espasmo de mis dedos para dibujar las palabras, han sido de los dos, él las dibujo con los dedos del alma.
Julia De la Rúa
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