sábado, 16 de abril de 2011

BELLAS PALABRAS: INDIOS GUARANÍES

( A Dhoffmann Hoffmann MI AMIGO CHILENO)
A los pueblos indígenas del mundo. Soy, una mujer blanca de ojos claros. Mi nacionalidad no importa. Tampoco importa mi nombre. Si hubiera podido elegir el lugar de mi nacimiento y mi hábitat, hubiera sido en una gran montaña. Y de nombre: Caballo Blanco. Hoy, he querido soñar. Al amanecer he recorrido la Gran Montaña Sagrada llena de rocío. El viento ha esparcido por mi rostro las lagrimas que nacen del alma dolida, ya que me pregunto: ¿dónde está mi pueblo?... y sólo puedo imaginar el calor del fuego de cientos de hogueras y los cánticos y danzas rogando al Dios Creador de la Naturaleza, de mis antepasados. La bella pradera, - en el pasado llena de vida- está solitaria. Ya no quedan bisontes y apenas queda fauna. Nuestros hogares han desaparecido. Ya no se divisa el humo en la lejanía anunciando mensajes entre pueblos. Y lo más triste, es que se divisan las grandes chimeneas de factorías que matan con su tecnología, la vida. Mis hermanos viven en pueblos, - fuera de su hábitat natural y son muy infelices- dónde otros hombres que les llamaron paganos, y con la excusa de integrarlos a otras culturas y economías, les despojaron de sus tierras. Yo, me considero un humano descendiente, - al igual que todos- de los primeros seres creados; y soy consciente, que no debemos olvidar que todos somos indígenas; ya que el significado es: del latín, engendrado en el lugar. Por tanto somos indígenas del lugar dónde vimos la luz por primera vez. Debemos sentirnos orgullosos de nuestros pueblos y culturas; pero tampoco olvidemos, que al nacer no elegimos la raza ni el lugar. La semilla que nos da vida, es la misma para todos, y no significa que el lugar y la raza que nos define, signifique que seamos más o menos inteligentes, o más o menos buenos seres humanos. Lo que más condiciona a nuestras vidas, es la educación y los valores socioculturales que nos han inculcado desde nuestro nacimiento. Esto es lo que crea las distintas sociedades que pueblan nuestro planeta. Hay tanta diversidad de razas y costumbres como continentes; y ninguna es inferior a las otras. A lo largo de la Historia, se ha cometido la injusticia de tratar a algunas como tal, lo que ha provocado conflictos y guerras absurdas que han disgregado y casi anulado a pueblos enteros. No quiero hacer de mis palabras un canto desolado. Todos sabemos los sufrimientos infringidos por la humanidad a los indígenas de América. Y la cruel realidad es que todo el planeta Tierra esta asolado, por la barbarie y el deseo de poder. Quiero que mis palabras sean Bellas Palabras, - así es como denominan los indios guaraníes a las palabras que ellos usan para dirigirse a Dios - de oración al Creador; con la esperanza de un futuro dónde todos los humanos sean capaces de ver en los rostros de nuestros semejantes, nuestro propio rostro, sólo así la Paz en el mundo será posible. “Bendito es el sitio y la casa Y el lugar y la ciudad Y el corazón y la montaña Y el refugio y la cueva Y el valle y la tierra Y el mar y la isla y la pradera Donde se ha hecho mención de Dios Y se ha glorificado su alabanza” Julia De la Rua.

3 comentarios:

  1. me encantó tu pensamiento plasmado en el papel! Desde Barcelona un fuerte abrazo y ánimos, quisiera seguir leyéndote!

    Víktor

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  2. Gracias! Siempre se agradecen estas palabras de un creador como tú. Interesante tu blog...espero que vuelvas por aqui. Un abrazo
    Julia

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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