lunes, 7 de marzo de 2011

Bromas del azar


Como de costumbre, me habían despertado las ganas de orinar. Intenté adivinar qué hora sería para calcular cuántas horas de sueño me quedaban, pero al abrir los ojos la claridad reinante me hizo ver que ya era de día y que no valía la pena esperar a que sonara el despertador. Debía de estar soñando algo momentos antes de despertarme y aunque no lograba recordar nada del sueño sí me habían quedado dos palabras de él: Broderic y Picassent.
La primera de las dos palabras era totalmente nueva para mí, y hacía tiempo que no tenía ningún motivo para pensar en Picassent, de modo que no lograba dilucidar de qué recovecos de mi cerebro habrían podido surgir.
Cuando al cabo de un rato encendí el ordenador, recurrí a Google de inmediato, ¿cómo era la vida antes de que existiera este buscador? Pensé que la búsqueda sería en vano, pero ahí estaba: existía en Picassent un establecimiento llamado Broderic.
Recordé que varios distinguidos y reputados personajes aseguraban a ciencia cierta que no existe la telepatía y que todos sus derivados o, supuestos, fenómenos similares eran pura patraña. Todas las cosas tienen una explicación científica. Bien, estoy de acuerdo con ellos. Pero ahí estaba, Broderic, de Picassent. Como en la información del establecimiento figuraba un número de teléfono, quise salir definitivamente de dudas:
  • ¡Buenos días!, ¿es Broderic?
  • Sí, aquí es. ¿Eres Vicente?
  • Sí.
  • Te he conocido por la voz. Soy Julia. Tú y yo estuvimos hablando sobre mis cuadros. Decías que todas esas volutas y espirales, junto con los colores desvaídos llevan a pensar en los puntos de fuga, en lo evanescente y en lo onírico, todo al mismo tiempo.
  • Sí lo recuerdo. ¿Qué vendes en tu establecimiento?
  • Cuadros. Hace cosa de un mes que lo inauguré. Pensé en invitarte, pero no lo hice porque supe que no vendrías.
  • ¿Y de dónde ha surgido ese nombre, Broderic?
Creo que tiene que ver contigo. Tu nombre empieza por la uve y esta letra y la be suenan de forma parecida. Tu apellido tiene dos erres y Broderic también; otras letras de Broderic también están en tus nombre y apellido.
Fue entonces cuando comprendí que la finalidad de los sueños es dar pie a que luego nos tomen el pelo. Para vengarme, le puse una zancandilla:
  • ¿Piensas vender muchos cuadros?
  •  El local es de una amiga que lo tenía puesto en alquiler, sin éxito. Sólo le pagaré un porcentaje de las ventas, si las hay. Los cuadros que hay en venta son míos y de otras amistades, aunque su calidad está contrastada, por lo que tampoco hay gastos por ese lado. Como seguimos pintando, la renovación de la oferta está asegurada. Ahora bien, las tasas y los impuestos no me los ahorra nadie. Y el de la luz no me quiere hacer una rebaja. ¡Nadie quiere ayudar al arte! ¡Como si se pudiera vivir sin él!
Y  Y yo no sé por qué me dice estas cosas, si no soy político, ni cobrador de la luz, ni tratante de cuadros. ¡Ni siquiera sé por qué sueño cosas que luego me complican la vida!




Nota.- Todo lo anterior es fruto de la imaginación. No hay un establecimiento llamado Broderic en Picassent.

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