miércoles, 2 de junio de 2010

POESIA DE HECTOR ÑAUPARI. PERU







Fotografia de: Julia De la Rúa




ALBA QUE VENCE LAS SOMBRAS
Qué oscuro es el borde de la luz
donde ya nada
reaparece.

JOSÉ ÁNGEL VALENTE












Límite.




CUANDO en tierras lejanas es el alba
aquí todavía se extienden las tinieblas.
Algunas veces es una noche que el sigilo de los canarios y el aura
del poniente hacen perfecta.
Otras, es un atardecer, cuando el devenir maléfico de las celliscas
estalla sin cesar en los alféizares
exhalando miedo y
tribulación.
Esa estrella que veo absorto
¿será vista por otros ojos cuando allí llegue ella a cubrir el cielo
con su manto?
En ese instante te compartirán las sombras.

Las convertiremos en una hebra de media luz
que se deshila como una ola
que nace y llega inagotable a la
costa.
Nadie te ha descubierto,
a pesar de que abundas como las piedrecillas en las playas
desiertas.
Solo yo poseo tus secretos.
No son insondables ni atardecen como las pesadillas de Odiseo
al estar lejos de su hogar.
¡Oh! ¡Neblinas! Cómo te acarician.
Yo las llamo y te saludan como una seda viva que nace de ti. Y
que parte de ti como un eclipse enamorado. Ahora duermes.
Y yo soy en tu evocación un cordel agotado por los destierros
sucesivos. Me usaron para llevar exiliados cadáveres a sus
tumbas de aire.
Pero, reposada en mi hombro, duermes a pesar de mi respiración
inconstante.
¿Sabes qué fantasía se apodera de ti?
¿acaso la de un pez resplandeciente, cuya aleta brilla en el estío
de sus antepasados?
¿o la del copista anhelante, que respira apenas antes de leer y
rescribir la frase sutil o el párrafo ingenioso?
Las resinas resoplan y vierten sus mágicos humos en la habitación.
Casi te hacen existir.
En este momento viajas a mi lado. Intentas sonreír, pero el pesado
manto de velos que visten tus labios te lo impide.
Tus sueños se reproducen en mí
son los besos que sorprendida me brindaste
hasta el amanecer.
Las sombras han huido.
Tus ojos se abren: geranios universales, tulipanes ópalos. Se mecen
y nos vigilan. Entonces me besas, y la belleza es el espacio de la
memoria donde naces.
¿Quién combatirá a los demonios que invaden las altas puertas
de tu ausencia?
Armado apenas con un puñal, voy a vencerlos.



Héctor Ñaupari

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