sábado, 8 de mayo de 2010

PALABRAS DE BENJAMÍN LÓPEZ GUERRERO


CAZADOR DE FLORES
Palabras de Benjamin a los asistentes de la presentación de su libro Cazador de flores

Cazador de flores
de Benjamín López Guerrero
(Aranya Editorial, Valencia, 2010)

Feria del Libro de Valencia
Jardín de Viveros
2/05/2010


Puedo escuchar algunos tambores sagrados que retumban desde el centro de la tierra. Los ancianos sabios otomís de México no dejan de repetir profecías desgastadas según las cuales llegará ese día en que se reúnan los Sonidos de Ocho Mil Tambores Sagrados y será el inicio de la verdadera Curación de la Madre Tierra, de Todas las Especies y la Familia Humana —hoy en desequilibrio total—, para poder convivir en el camino de la Paz Sagrada, en conexión armónica con el Universo, la Madre Naturaleza, la Comunidad, la Familia y con nuestro propio Corazón. Es el tiempo de reunificarnos y reencontrarnos todas las Semillas de las Cuatro Direcciones para reactivar la energía cósmica, curar las heridas históricas, sanar a nuestra Madre Tierra, respetando la vida, la libertad y la dignidad de nuestros Pueblos.
Tal vez ese día llegara, pero hoy escucho a una niña otomí cantando:

Danthe togui togui
hin hambi tegue
Ndahi togui togui
hin hambi tegue
Nbui togui...
hin hambi pengui.
El río pasa, pasa,
nunca cesa.
El viento pasa, pasa,
nunca cesa.
La vida pasa...
nunca regresa.

Como una pequeña flor que extiende sus raíces, ella desciende por la sierra, el viento juguetea con su cabello y finalmente llega al río donde sumerge sus pies en el agua para refrescar su andar.
Lentamente me pongo de pie y sacudo el polvo de los siete desiertos que mi alma cruzó. He estado tan perdido, que mis sentidos no reconocerían la diferencia entre pecado y crimen. Mis pasos quieren volver a recorrer ese sendero sin conceptos, ni aburridas analogías, sin postulados ni leyes. Cubro mi alma porque un aire gélido de ignorancia recorre mi cuerpo insistiendo en que retroceda y permanezca caído. Por un instante pienso en permanecer en ese lugar seguro que conozco muy bien; apenas puedo ver porque mis ojos están acostumbrados a observar en la misma dirección… Tengo miedo de abandonar los cimientos y dejarme seducir por el mal que un día tocó mi cuerpo y pervirtió mi alma. Siento escalofrío de perder las capas de aspereza que la vida le otorga para soportar las partida de seres queridos… Suspiro lentamente, cierro mis ojos y sólo me dejo llevar por el canto de la niña.
Después de tanto tiempo, vuelvo a ser yo mismo, ese niño que buscaba nuevos senderos con mi arco y flechas… Hoy, lejos de mi tierra, en un lugar más allá del mar, del sol y de la luna, de donde vinieron muchos barcos que confundimos con dioses, el tiempo y la lógica se detuvieron para iniciar, con mi andar, el andar... del Cazador de Flores.
Cierro mis ojos y sólo me dejo llevar por el canto a ese lugar llamado Valencia.
Agradezco su presencia en esta presentación, agradezco a Araña Editorial y sus colaboradores, especialmente a mi amiga Julia De la Rúa, y a toda mi familia… Créanme que estoy presente con ustedes, porque el libro es una extensión de mi alma.

Atte. Benjamín López Guerrero

2 comentarios:

  1. Andrés Alonso Martos9 de mayo de 2010, 23:16

    El libro de Benjamín López Guerrero, Cazador de flores, contiene muchas de las respuestas que en sociedades como las nuestras necesitamos a día de hoy. Por ejemplo, y no es la menor de ellas, la ilusión. ¿Tenemos, hoy en día, ilusión de vivir? No de vivir esto o aquello concreto, sino de vivir, simplemente vivir, no más que vivir y basta con el verbo vivir. Intransitivo. Benjamín, a través de Leonardo, el protagonista del libro, pero también por medio de Xolo Xochitl, la musa del Cazador de flores, es la encarnación de la pura ilusión de vivir.

    Pero, como digo, no es la menor de las virtudes ésta de la ilusión, la simple y llana ilusión de vivir. También están el sacrificio, la lucha, la entrega, el compromiso, etc. Ilusión y trabajo, o el esforzado peregrinar por la tierra, son absolutamente compatibles y convergentes. Como mínimo, porque Leonardo --y, por elevación, el propio Benjamín-- quiere que esa ilusión la disfruten todos. Especialmente todas, todas las mujeres que en nuestro mundo son denigradas, violadas, asesinadas, ignoradas, etc. --y aquí toda enumeración es insuficiente a la par que cruel, ciertamente cruel--. El amor. El amor es el trabajo de la ilusión y la ilusión del trabajo.

    Son apenas éstas dos líneas sobre el libro de Benjamín. En otras partes ya he dicho otras cosas. Sobre todo, aquí y en la Feria del libro. Pero me quedan muchas coas por decir, muchas, múltiples cosas que leer y releer en este magnífico libro.

    Necesario es, por tanto, por tantísimo, felicitar a Julia de la Rúa, escritora y artística plástica, alma de la publicación de este libro, y a Quique de la Rúa, arduo y profesional editor de Aranya Editorial, por la edición del Cazador de flores.

    Recomiendo encarecidamente su lectura.

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