lunes, 5 de abril de 2010

EL PERFIL DE LOS PERROS


El perfil de los perros
Julia De la Rúa

Sinopsis

Tras su novela Pui-Muic (Araña Editorial, 2005), Julia De la Rúa vuelve al espacio literario con El perfil de los perros. Y lo hace con la misma fuerza y sinceridad ya expresada en aquel anterior libro.
Esta nueva obra, dividida en tres partes, es una denuncia y un alegato, un hastío y una esperanza, un golpe y un beso. Así de versátil y compleja. Una denuncia del estatuto de la mujer en la sociedad contemporánea, tan viril. Y un alegato, asimismo, a favor tanto de una óptima consideración del género femenino, en igualdad con el masculino, como de un nuevo entendimiento —y una nueva relación— entre sexos. Con hastío de aquello y esperanza en esto, la autora combina el golpe a la hipocresía, el maltrato y el desprecio a la mujer —tratada como un perro— con el beso entregado al hombre. Y es que, más que un feminismo recalcitrante, hay en El perfil de los perros una llamada a la Humanidad, o al género humano, por encima de la diferencia, abstracta, de los sexos. En todo ello, siempre es un ejemplo, piensa Julia De la Rúa, la solidaridad natural de los animales. Por eso, lo natural, o lo primitivo, va ganando protagonismo según avanzan las páginas de este libro. Su perfil va adquiriendo la profundidad de un ladrido.
Por medio de diversos dispositivos textuales —poesía, prosa, ensayo, diario, relato, etc.—, Julia De la Rúa tiene la voluntad de romper con los géneros literarios más clásicos. De naturalizarlos. Lo más formal, aquí, es también, por tanto, asunto de contenido. Pues transgredir las clasificaciones poéticas más consagradas —«Me asquea ser una lírica poeta», dice— expresa el ansia y la necesidad de libertad, verdad o autenticidad de la autora allí donde los conceptos, las palabras, los gestos, las existencias son neutros, vagos, abstractos, pétreos, sin vida y, en consecuencia, injustos. Muy injustos. Trágicamente injustos. Sobre todo cuando pretenden, así, dominar, subyugar o tripular a esa «mujer-velero» (Nietzsche), que siendo —se dice— de pacífica, bella e inmaculada esencia, sólo vive para albergar, acoger y aguantar el deseo, el poder y, a veces, el guantazo y el puñal del hombre —«Y mi vientre a patadas me hinchas / o con un poco de suerte / de hijos lo llenas»—.
Libertad, verdad, autenticidad. Tan puras como una niña. Tan primitivas. «Y camino primitiva...». Por el perfil del perro. Estrecho.
No obstante eso, ni Julia De la Rúa está sola ni camina sola. Y es que este modo de hablar de ella, tan autobiográfico como en Pui Mic, posee alcance universal. Se dirige a todos y todas porque de todas y todas se trata. Sus lectores y lectoras marchan, pues, con ella. Marchamos. Marchemos.
En este libro personal y universal no cabría olvidar, de ninguna manera, su voz original, primera, admirada. La que le inspira. Su vate más importante. Quien con ella, siempre, ya camina, primitivo. Ya que El perfil de los perros empieza y acaba, vive y resucita, como homenaje al poeta salmantino —libre donde los haya— Remigio González “Adares” (1923-2001). Su recuerdo, pero su ejercicio poético de igual forma, es la mejor manera de dar «verdad al mundo».

Araña editorial

No hay comentarios:

Publicar un comentario