domingo, 10 de enero de 2010

LA INTENSIDAD DE LOS SENTIDOS

Gil de Biedma, París, Satie, Vítor Hugo…intensa poesía que ha dejado al descubierto ante mí el intenso vivir del alma un instante cualquiera.
Enero llegó con la obligación de caminar después de unos días de vacaciones en las que suelo recuperar más que en ningún otro espacio de tiempo a Julia, mi yo, mi ente verdadero que pierdo casi de continuo en la vorágine de la vida cotidiana… y sí... esa intensidad de vivir a la que me somete la mujer que ama la poesía, el amor, los placeres naturales, los sueños cuando duerme o está despierta, la lealtad a la libertad a los confines… Esa mujer que no concibe el espacio como tiempo de meses o días o semanas o años…que hila los sentidos de forma abstracta, surrealista, ácrata… una mujer menuda que cabalga en las estaciones sin nombre, donde en cada estación todo vale para así no dejarse subyugar por la inercia del ding... dong... ding... dong... que alguien inventó para paralizar la intensidad de vivir los instantes...y así obligar ser los que realmente no somos
Nuevamente abro la puerta de este espacio donde dejar mi nostalgia, mis sabores, mis instantes por venir que tal vez no sean tan míos o tan desnudos como en estos momentos en los que rescato a La luna azul que pude fotografiar mientras sentía muy cerca un beso lejano…donde caprichosamente el espacio se convertía en una gran voluta de incienso que recorría cada rostro que quiero allá en los lugares inalcanzables a mis abrazos, pero no para mi intensa y mística forma convertida en redondo mundo
Mi reto quizás sea no esconder a Julia, al menos en este espacio de luz, en el que el arte es como un biombo donde detrás de él su verdadero cuerpo se viste y desviste con el intenso vivir de los poetas, la música… y la animalidad femenina

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